La industria aceitera de Paraguay procesó 2,7 millones de toneladas en el tercer trimestre, mostrando un incremento interanual del 10,6 % y consolidando la eficiencia y el ritmo sostenido de la producción.
La industria aceitera paraguaya atraviesa uno de sus mejores momentos de la última década. Al cierre del tercer trimestre de 2025, el procesamiento de oleaginosas alcanzó 2,7 millones de toneladas, lo que representa un incremento interanual del 10,6 %, según datos de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro). La soja volvió a ser el motor de este desempeño, al concentrar el 98,3 % del volumen industrializado, con 2,66 millones de toneladas procesadas, es decir, 11,4 % más que en igual periodo del año anterior.
Este desempeño no solo refleja una buena campaña agrícola, sino también la consolidación del sector industrial como un actor estratégico dentro de la economía paraguaya. La utilización de la capacidad instalada alcanzó el 83 %, un punto porcentual más que el nivel acumulado hasta agosto y ocho puntos por encima del promedio observado en el mismo periodo del año pasado. Se trata, además, del mayor nivel de utilización de la década, lo que evidencia una mejora sostenida en la eficiencia del sector.
El repunte se explica por varios factores. En primer lugar, la disponibilidad de materia prima aumentó luego de una zafra con buen rendimiento, lo que permitió a las industrias mantener un ritmo alto de procesamiento durante todo el año. En segundo lugar, las inversiones en capacidad instalada y mejoras tecnológicas han fortalecido la competitividad del sector, permitiendo reducir costos y optimizar los tiempos de molienda. Finalmente, la estabilidad macroeconómica y el tipo de cambio relativamente controlado contribuyeron a mantener las operaciones en niveles rentables.
A pesar del buen desempeño industrial, las exportaciones del complejo sojero mostraron una tendencia dispar. La soja y sus derivados representaron el 36 % del total exportado del país, con ventas por USD 3.083 millones, lo que implica una caída del 20 % interanual. Este descenso estuvo asociado a una menor cosecha en el ciclo anterior y a la reducción de los precios internacionales del grano y de la harina de soja. Sin embargo, el comportamiento del sector industrial logró amortiguar el impacto de la baja en los precios, impulsando el valor agregado nacional a través de la transformación local.
Dentro de las ventas externas del complejo, los productos industriales —como harina y aceite de soja— tuvieron un desempeño más estable. Representaron el 31 % de las exportaciones totales del complejo sojero, con un valor de USD 941 millones, mostrando un incremento del 4 % interanual. Esto confirma una tendencia positiva hacia la mayor industrialización y diversificación de la oferta exportable, en línea con los esfuerzos por agregar valor dentro del país y reducir la dependencia de la exportación de materia prima.
El sector de oleaginosas continúa siendo uno de los pilares del comercio exterior paraguayo y un componente clave para la generación de divisas. En los últimos años, el complejo ha mostrado una fuerte capacidad de adaptación frente a los desafíos globales, como la volatilidad de precios, las tensiones logísticas o las nuevas exigencias de sostenibilidad de los mercados internacionales.
Analistas del sector señalan que la mejora en la utilización industrial podría sostenerse si se mantienen las condiciones actuales y se consolida un esquema de incentivos a la producción con enfoque en valor agregado. Asimismo, destacan la necesidad de fortalecer la infraestructura portuaria y logística, claves para sostener el ritmo exportador en un contexto de mayor competencia regional, especialmente con Argentina y Brasil.
La evolución reciente de la industrialización de oleaginosas confirma que Paraguay no solo avanza en su perfil como productor agrícola, sino también como procesador e industrializador, capaz de generar empleo, inversión y tecnología. Con una utilización récord de la capacidad y una producción que supera los niveles históricos, el país consolida una base sólida para proyectar un crecimiento más equilibrado y sostenible en el mediano plazo.


