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Subsuelo paraguayo despierta interés por minerales críticos

Estudios recientes en distintas regiones del país indican que Paraguay podría convertirse en un proveedor relevante de recursos estratégicos. La plan…

| Por La Tribuna-
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Estudios recientes en distintas regiones del país indican que Paraguay podría convertirse en un proveedor relevante de recursos estratégicos. La planificación actual definirá el ritmo y alcance de la producción futura.

Paraguay parece estar redescubriendo su subsuelo. Mientras el mundo acelera la búsqueda de minerales estratégicos para la transición energética —como el litio, el uranio o las tierras raras—, el país empieza a asomar en el radar internacional como una posible fuente de abastecimiento. Los primeros resultados de prospecciones en distintas zonas del territorio nacional revelan un potencial que, de confirmarse, podría transformar a la minería en un nuevo pilar económico.

Según el viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, tanto la Región Oriental como el Chaco muestran “resultados alentadores” en los estudios iniciales. El interés no proviene solo del Estado: empresas de India, Finlandia, Canadá, Estados Unidos y Emiratos Árabes ya han iniciado contactos exploratorios. En los últimos años, se registró un aumento histórico en las solicitudes de bloques mineros, un dato que evidencia que Paraguay empieza a entrar en el mapa geológico regional.

El abanico de recursos que despierta atención es amplio. En el Chaco, especialmente en la zona fronteriza con Bolivia y Argentina, las prospecciones apuntan a la presencia de litio y yeso; en el centro de la Región Oriental se estudia la existencia de uranio, en Alto Paraná se han identificado indicios de titanio, y en Paso Yobái el oro continúa siendo el único mineral actualmente explotado de manera formal.

Solo en 2024, las exportaciones de oro alcanzaron un récord histórico de 600 kilos, un volumen pequeño si se compara con los grandes productores del continente, pero significativo para una industria que recién comienza a tomar forma en el país.

Sin embargo, el potencial geológico por sí solo no basta para convertir a Paraguay en destino minero. El otro componente clave es institucional. El Gobierno prepara la presentación de una nueva política minera nacional y una reforma integral del Código Minero, vigente desde 2007, con el propósito de dotar al sector de un marco más previsible y alineado con los estándares internacionales.

El punto más sensible está en los tiempos y procedimientos administrativos. Desde la Cámara Paraguaya de Minería (Capami) advierten que los permisos actuales resultan lentos y poco claros, lo que desalienta a los inversionistas.

“Con los retrasos y la falta de previsibilidad jurídica será difícil que los proyectos lleguen a producción”, expresó el presidente del gremio, Víctor Manuel Fernández Crosa. Según sus estimaciones, tres proyectos —dos de uranio y uno de titanio— podrían entrar en fase productiva en los próximos seis años, con inversiones iniciales que rondarían los USD 46 millones.

En este contexto, el país enfrenta una encrucijada estratégica. Por un lado, posee ventajas competitivas que podrían atraer capital extranjero: estabilidad macroeconómica, baja conflictividad social y un territorio aún inexplorado en términos mineros. Pero, por otro, carece de la infraestructura y de la capacidad técnica necesarias para desarrollar una minería moderna y sostenible, en línea con los criterios ambientales que exige el mercado global.

Bejarano reconoce que los proyectos mineros no se concretan de la noche a la mañana. “Cada uno tiene su propio ritmo; en promedio pueden tardar entre ocho y diez años desde la prospección hasta la producción”, explicó. En otras palabras, los resultados no serán inmediatos, pero la planificación que se trace hoy determinará si el país logra aprovechar la ventana de oportunidad que abre la demanda mundial de minerales críticos.

La clave estará en encontrar un equilibrio entre desarrollo y sostenibilidad. Los recursos minerales en su estado natural pertenecen al Estado, según la Ley N.º 3.180/07, pero su aprovechamiento deberá garantizar beneficios compartidos, cuidado ambiental y reinversión local. En ese sentido, la eventual creación del Ministerio de Industria, Comercio, Minas y Energía podría fortalecer la coordinación de políticas públicas en torno a este nuevo sector.

La minería paraguaya está todavía en su infancia, pero el horizonte es alentador. Si las reformas avanzan y la inversión encuentra certezas, el país podría pasar de ser un exportador de productos agrícolas y energéticos a un actor relevante en la economía de los minerales. No será un cambio rápido ni exento de desafíos, pero podría marcar el inicio de una nueva etapa productiva: la de mirar no solo lo que produce la tierra, sino también lo que guarda el subsuelo.

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