Economia

Liquidación en tiempo real vía BCP, el salto al segundo grado

La modernización del mercado de capitales paraguayo dio un nuevo paso con la reestructuración del sistema de liquidación de títulos que impulsan la C…

| Por La Tribuna-

La modernización del mercado de capitales paraguayo dio un nuevo paso con la reestructuración del sistema de liquidación de títulos que impulsan la Caja de Valores del Paraguay (Cavapy) y el Banco Central del Paraguay (BCP). El objetivo es claro: agilizar la negociación de valores, alinearse con estándares internacionales y prepararse para el escenario de un segundo grado de inversión, horizonte que cobra fuerza tras los últimos cambios en la calificación de riesgo del país (Asunción, 26 de octubre del 2025).

El hito técnico más relevante es la conexión de Cavapy con el sistema de Liquidación Bruta en Tiempo Real (LBTR) del BCP. Con esta actualización, la liquidación de operaciones en el mercado de capitales local pasará a realizarse a través del Banco Central —y ya no por intermedio de bancos privados—, lo que reducirá etapas operativas y tiempos de procesamiento, un factor clave para atraer capitales, sobre todo institucionales del exterior.

César Paredes, director de Cavapy, confirmó que la banca matriz aceptó que “la liquidación de todo el mercado de capitales de Paraguay se efectúe a través del Banco Central”, paso que reconoce a la Caja de Valores como agente financiero dentro del esquema. La hoja de ruta prevé que la conexión al LBTR inicie a mediados del 2026; hasta entonces, las operaciones seguirán cursándose por un banco comercial. La transición, subrayan, será ordenada y con continuidad de servicios.

El cambio no es meramente tecnológico: introduce una arquitectura operativa que se usa en plazas más desarrolladas. “Hay una operativa que se llama Delivery vs. Payment que, para que sea perfecta, tiene que operar la Caja de Valores y liquidar los títulos por un banco central, como ocurre en todo el mundo. Entonces, vamos a operar con estándares mundiales”, explicó Paredes. En términos simples, el DvP asegura que el traspaso del título y el pago se concreten de forma simultánea y definitiva, reduciendo fricciones y riesgos.

Uno de los beneficios más tangibles para inversores es la eliminación de pasos de análisis de solvencia asociados al banco privado que hoy intermedia la liquidación. “Son cuestiones de riesgo operativo que se superan cuando se tiene a un banco central como contraparte en la liquidación”, señaló el director de Cavapy. Ese punto pesa especialmente para los institucionales internacionales, para quienes la certidumbre de proceso y contraparte es condición previa a cualquier asignación de cartera.

El movimiento se inserta en un proceso más amplio de modernización del ecosistema. Históricamente, en Paraguay las funciones de negociación, compensación y custodia se concentraban en una sola institución, un esquema que se aparta de las recomendaciones internacionales. Cavapy introdujo servicios de custodia y compensación, permitiendo que la Bolsa de Valores de Asunción (BVA) se enfoque en su rol natural: la plataforma de negociación. La conexión al LBTR del BCP completa el triángulo de una infraestructura más segura, eficiente y trazable.

Mirando el contexto macrofinanciero, la oportunidad es evidente. El 6 de octubre, Fitch Ratings elevó la perspectiva de la calificación soberana BB+ de “Estable” a “Positiva”. Bajo esa señal, la siguiente acción esperada sería la asignación de BBB-, que otorgaría a Paraguay un segundo grado de inversión. La primera nota en grado de inversión llegó en julio del 2024, cuando Moody’s calificó al país con Baa3. Un andamiaje operativo alineado a estándares globales potencia la capacidad de captar esos flujos cuando lleguen.

Para emisores y tenedores —ya sea en colocaciones primarias o en transacciones secundarias—, el cambio se traducirá en procesos más ágiles y previsibles. En la práctica, los traspasos de recursos, por ejemplo, de un emisor a un bonista, o a la inversa según el momento de la operación, se realizarán a través del BCP, en sintonía con las mejores prácticas internacionales. Ese encuadre facilita escalar volúmenes, diversificar instrumentos y, sobre todo, ganar confianza entre jugadores que hoy miran a Paraguay con creciente interés.

Paredes recalcó que el avance “será fundamental para aprovechar las oportunidades que vendrán con un segundo grado de inversión para el país”, al tener un sistema “ajustado a estándares mundiales y listo para recibir mayores volúmenes de inversión”. En un mercado en expansión, cada mejora de infraestructura reduce fricciones, baja costos implícitos y acorta la distancia con inversores que operan bajo reglas y expectativas globales.

La hoja de ruta está marcada: transición operativa con banco comercial hasta mediados del 2026, conexión al LBTR del BCP, adopción plena del DvP y consolidación del nuevo reparto de funciones entre negociación, compensación y custodia. Con ello, el mercado de capitales paraguayo no solo gana velocidad y seguridad, sino también un argumento más para convertir el buen momento de la calificación en oportunidades concretas de financiamiento para el sector público y privado.

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