Economia

La carne chaqueña conquista su primer destino en Panamá

El arribo al mercado panameño simboliza un avance estratégico para la cadena bovina nacional. Refleja la madurez industrial del Chaco, la eficiencia …

| Por La Tribuna-

El arribo al mercado panameño simboliza un avance estratégico para la cadena bovina nacional. Refleja la madurez industrial del Chaco, la eficiencia sanitaria del país y su creciente inserción en circuitos comerciales selectivos.

El mapa exportador de la carne paraguaya sigue expandiéndose. Esta vez con destino a Panamá, que acaba de recibir su primer embarque de carne bovina proveniente del Frigorífico Victoria, planta ubicada en Villa Hayes y símbolo del renacer industrial del Bajo Chaco. El envío marca un hito para la cadena cárnica nacional: no solo abre un nuevo mercado, sino que reafirma la capacidad del país para cumplir con las exigencias sanitarias y logísticas de destinos más selectivos.

El proceso que hoy culmina con la exportación a Panamá comenzó meses atrás, cuando una misión sanitaria panameña realizó auditorías a distintos frigoríficos locales, verificando protocolos de trazabilidad, control de enfermedades y estándares de faena. Tras esa evaluación, el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) consiguió la habilitación para que las plantas paraguayas ingresen oficialmente al mercado panameño, abriendo una ruta comercial que promete nuevas oportunidades.

Entre los primeros en concretar envíos se destaca el Frigorífico Victoria, que había sido rehabilitado en 2024 luego de importantes inversiones en infraestructura y tecnología. La planta —con capacidad para faenar unas 2.000 cabezas por día y una inversión estimada en USD 65 millones— cerró su primer año de operaciones con casi 49 mil animales procesados. Esa base productiva fue el soporte que permitió dar el salto hacia la exportación.

Si bien el volumen inicial del envío es modesto en comparación con los grandes mercados, su valor simbólico y estratégico es incuestionable. Panamá se convierte así en un destino clave en Centroamérica, región donde la carne paraguaya aún no tenía presencia. Para el sector ganadero, representa el reconocimiento a un trabajo de años en materia sanitaria, genética y trazabilidad, pilares que hoy permiten competir en igualdad de condiciones con potencias tradicionales del rubro.

La operación también refleja un giro de estrategia industrial. El Chaco paraguayo, históricamente vinculado a la ganadería extensiva, empieza a posicionarse como un eje exportador de proteína con valor agregado. En ese contexto, el Frigorífico Victoria no solo genera empleo local —directo e indirecto—, sino que impulsa a toda una cadena de proveedores y productores de la región, desde los criadores de ganado hasta los transportistas y técnicos sanitarios.

La marca país detrás de la carne

El logro también tiene un componente institucional importante. Cada habilitación sanitaria que Paraguay obtiene refuerza su reputación internacional como proveedor serio y confiable de alimentos. Actualmente, la carne paraguaya llega a más de 40 mercados, y con la incorporación de Panamá la cifra continúa creciendo.

Esa expansión, sin embargo, no es automática. Requiere constancia, controles rigurosos y una articulación eficiente entre el sector público y privado. El Senacsa, junto con las asociaciones de productores y las industrias frigoríficas, ha venido trabajando para mantener la condición de país libre de fiebre aftosa con vacunación, un sello indispensable para acceder a nuevos destinos.

El desafío ahora es sostener la continuidad. Exportar de manera regular implica mantener un flujo constante de animales de calidad, optimizar la logística y asegurar la competitividad frente a otros países del Mercosur que ya operan con ventaja en el Caribe. Además, los costos del transporte marítimo, la disponibilidad de contenedores refrigerados y la estabilidad cambiaria son factores que inciden directamente en la rentabilidad del negocio.

No obstante, el ingreso a Panamá puede convertirse en un punto de partida para conquistar otros mercados de la región, donde la demanda de carne de calidad crece al ritmo del turismo y de la expansión hotelera. En ese sentido, el Chaco paraguayo aparece como una pieza estratégica: ofrece cercanía a las zonas de producción, abundancia de materia prima y una infraestructura frigorífica que ha evolucionado en los últimos años.

En tiempos en que la economía paraguaya busca diversificar sus fuentes de ingreso, la apertura de un nuevo mercado para la carne vacuna reafirma una de las fortalezas históricas del país. Exportar no es solo vender: es generar confianza, construir marca y posicionar a Paraguay en el mapa global de los alimentos.

Con el primer envío rumbo a Panamá, el Frigorífico Victoria suma su nombre a la lista de empresas que contribuyen a ese objetivo nacional. Un paso más en la consolidación de la carne paraguaya como embajadora del trabajo chaqueño y del potencial productivo del país.

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