Récord en exportaciones de maíz genera optimismo en el campo

La cosecha récord de maíz impulsa al sector agrícola paraguayo. Con mejores rendimientos, nuevos destinos de exportación y una logística más ágil, el…

| Por La Tribuna-

La cosecha récord de maíz impulsa al sector agrícola paraguayo. Con mejores rendimientos, nuevos destinos de exportación y una logística más ágil, el país consolida su posición como proveedor confiable en la región y fuera del continente.

El maíz paraguayo atraviesa uno de los mejores momentos de su historia reciente. Entre enero y septiembre de este año, las exportaciones alcanzaron 2,29 millones de toneladas, más del doble que en el mismo periodo del año pasado, cuando apenas se habían exportado poco más de un millón de toneladas. El repunte no solo es en volumen: los ingresos generados superan los USD 384 millones, casi el doble de los USD 181 millones registrados en 2024, según datos de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco).

La campaña agrícola 2025 fue generosa con el maíz. Luego de años de rendimientos variables, la producción total del cereal se ubica entre 5,6 y 6 millones de toneladas, frente a los 3,7 millones del ciclo anterior. Este incremento se explica por mejores condiciones climáticas, el uso de semillas de alto rendimiento y la expansión del cultivo en varias zonas del país. El resultado fue un excedente exportable que hoy posiciona a Paraguay entre los principales proveedores del Mercosur.

Sonia Tomassone, asesora de comercio exterior de Capeco, explicó que el comportamiento del mercado fue excepcional. “El aumento en volumen exportado se debe principalmente a una zafra más robusta, acompañada de una demanda internacional sostenida que permitió colocar el producto en distintos destinos”, señaló.

Si bien Brasil sigue siendo el principal comprador del maíz paraguayo, con cerca del 45 % de los envíos totales, el mapa de exportación empieza a diversificarse. En los últimos meses, se sumaron Perú, Bolivia y Chile, además de mercados fuera del continente como Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Omán. Esta apertura comercial marca un cambio de etapa: el país comienza a mirar más allá del Mercosur y a consolidar su reputación como proveedor confiable de alimentos.

La diversificación no solo reduce riesgos comerciales, sino que también fortalece la competitividad del agro paraguayo. “Estamos viendo una mejora en la capacidad logística y en la gestión comercial de las exportadoras, lo que permite negociar mejores condiciones y llegar a más destinos”, remarcan desde el sector.

Para los productores, el buen momento del maíz representa oxígeno. En varias regiones, el cultivo se consolidó como un rubro de renta clave, generando empleo e ingresos en comunidades rurales. El aumento de los precios internacionales, junto con los mayores volúmenes colocados, permitió a muchos pequeños y medianos agricultores cerrar la campaña con balances positivos.

Sin embargo, el desafío sigue siendo la infraestructura. Las limitaciones en caminos, almacenamiento y transporte encarecen la logística y reducen márgenes. En este contexto, el crecimiento del maíz vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer los corredores productivos y logísticos del país.

El impacto de este salto exportador trasciende el campo. En un año de desafíos económicos globales, el flujo de divisas que genera el maíz contribuye a equilibrar la balanza comercial paraguaya y a sostener la estabilidad del tipo de cambio. El sector agrícola, una vez más, vuelve a ser uno de los pilares de la economía nacional.

El reto ahora será mantener el impulso. La próxima campaña enfrentará nuevos condicionantes, entre ellos la volatilidad climática y los costos internacionales de fletes. Pero el optimismo predomina: los productores y exportadores confían en que, con planificación y acompañamiento técnico, Paraguay puede seguir creciendo.

El maíz dejó de ser un cultivo complementario para convertirse en protagonista. Su expansión, sumada al fortalecimiento de la cadena productiva y la apertura de nuevos mercados, muestra que el país tiene potencial para posicionarse como un jugador relevante en el comercio global de alimentos. Si la tendencia continúa, 2025 quedará marcado como el año en que Paraguay consolidó al maíz como símbolo de su nueva fuerza agroexportadora.

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