El presidente del Banco Central del Paraguay, Carlos Carvallo, fue distinguido por Global Finance como el “Mejor banquero central del mundo 2025”, destacando su gestión prudente y la estabilidad económica del país.
En medio de un escenario económico global desafiante, Paraguay vuelve a ser noticia por una razón poco habitual: su estabilidad. La revista internacional Global Finance distinguió al presidente del Banco Central del Paraguay (BCP), Carlos Carvallo, como el “Mejor banquero central del mundo 2025”, una mención que coloca al país entre las economías más consistentes de la región y que resalta el papel del BCP en la conducción prudente de la política monetaria.
El anuncio se realizó en el marco de las Reuniones Anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, donde Carvallo fue reconocido con la máxima calificación —una “A” de rendimiento sobresaliente— por su desempeño en el control de la inflación, la credibilidad institucional y la conducción de la política económica. El reconocimiento, más allá de lo simbólico, consolida una tendencia que los organismos internacionales ya venían observando: Paraguay se comporta como una economía previsible en un entorno cada vez más volátil.
Uno de los argumentos más sólidos que sustentaron la distinción fue la estabilidad de los precios. En el 2024, Paraguay cerró con una inflación del 3,8%, dentro del rango meta de 4%, y para este año el BCP decidió ir un paso más allá: reducir la meta oficial al 3,5%, con un horizonte de cumplimiento de entre 18 y 24 meses. Este movimiento, interpretado como una señal de madurez institucional, busca reforzar la confianza de los agentes económicos y mantener ancladas las expectativas.
La decisión no fue improvisada. En un contexto global marcado por tensiones geopolíticas, alzas de materias primas y variaciones en los tipos de interés, el Banco Central optó por mantener su tasa de política monetaria en 6%. Esta postura neutral, lejos de reflejar pasividad, apunta a consolidar un entorno macroeconómico predecible y alineado con las condiciones internacionales.
El reconocimiento de Global Finance trasciende al propio Carvallo y se extiende al desempeño institucional del BCP. La revista destacó que Paraguay figura entre las economías de mayor crecimiento en América Latina y recordó que en el 2024 el país alcanzó el grado de inversión gracias a la mejora en su calificación soberana por parte de Moody’s Investors Service (Baa3).
No es un detalle menor: alcanzar grado de inversión fue una meta de largo aliento para Paraguay, y la distinción al titular del BCP viene a reforzar esa imagen de país confiable, con reglas claras y una política económica coherente. En un momento en que la credibilidad de muchas autoridades monetarias se ve cuestionada, la experiencia paraguaya ofrece un ejemplo de disciplina y continuidad institucional.
Pero los desafíos están lejos de terminar. Mantener la inflación dentro de los márgenes previstos en un contexto global incierto será una tarea exigente. Los mercados internacionales aún enfrentan el impacto de los conflictos bélicos, la volatilidad del petróleo y los efectos de las políticas monetarias restrictivas en economías desarrolladas. En ese tablero, el Banco Central del Paraguay deberá combinar prudencia con agilidad para evitar que factores externos desestabilicen la economía local.
El reto, como reconocen los propios analistas, será sostener el equilibrio entre crecimiento y estabilidad, sin perder de vista la necesidad de estimular la inversión y el crédito productivo. El reconocimiento internacional llega, entonces, no como punto de llegada, sino como punto de partida de una etapa más ambiciosa.
El título de “Mejor banquero central del mundo” no solo premia una gestión técnica, sino también una filosofía económica: la de apostar por la estabilidad en lugar del cortoplacismo. Para Paraguay, representa un espaldarazo al rumbo adoptado en los últimos años y un recordatorio de que la credibilidad no se impone, se construye con coherencia.
En tiempos en que la inflación se convierte en el enemigo común de la mayoría de las economías, Paraguay emerge como un ejemplo silencioso de disciplina monetaria. Y aunque el galardón lleva nombre propio, el verdadero reconocimiento se lo lleva un país que decidió mantener el timón firme en medio de la tormenta.


