Economia

Gobierno destina USD 60 millones para garantizar la navegación en la hidrovía

Paraguay decidió mirar al río como lo que realmente es: una autopista natural. El Gobierno destinó USD 60 millones para la remoción de 14 pasos rocos…

| Por La Tribuna

Paraguay decidió mirar al río como lo que realmente es: una autopista natural. El Gobierno destinó USD 60 millones para la remoción de 14 pasos rocosos que obstaculizan la navegación por la Hidrovía Paraguay–Paraná, una obra largamente esperada por el sector naviero y exportador. El objetivo es claro: lograr una navegabilidad continua durante todo el año y reducir los costos logísticos que hoy restan competitividad al país.

Los trabajos, que ya están en marcha, buscan eliminar los principales “cuellos de botella” que afectan la fluidez del transporte fluvial, especialmente durante los periodos de bajante. Según explicó el viceministro de Transporte, Marco Riquelme, estas tareas deberían concluir en un plazo máximo de dos meses. “Cada paso rocoso que se despeja es una garantía para que el país no se paralice cuando el río baja. La navegabilidad constante es una cuestión de soberanía económica”, afirmó.

La inversión forma parte de un plan mayor para fortalecer la infraestructura logística y posicionar al país como un actor estratégico en el corredor fluvial que conecta el corazón del continente con el Atlántico. El transporte por agua mueve cerca del 80 % de las exportaciones paraguayas, y cualquier obstáculo en la hidrovía se traduce en pérdidas millonarias para el comercio exterior.

El proyecto también reavivó el interés de empresas extranjeras. Durante la última misión comercial, empresas neerlandesas especializadas en dragado, tecnología de boyas inteligentes, pintura naval y simuladores de navegación presentaron propuestas para invertir y asociarse con firmas locales. Países Bajos, con vasta experiencia en manejo fluvial, ve en Paraguay un socio natural para el desarrollo de su industria marítima en el Cono Sur.

Ya existen ejemplos concretos de cooperación. Una compañía holandesa con planta en Ypané planea expandir su producción hacia pinturas navales, apostando al crecimiento del sector. El parque actual de unas 3.000 barcazas requiere renovación: muchas unidades superan su vida útil y deberán ser reemplazadas en los próximos años, con un costo estimado de USD  1 a 2 millones por embarcación. Esa modernización implica oportunidades de empleo para astilleros, talleres metalúrgicos y técnicos especializados.

El dragado y la remoción de obstáculos permitirán mantener niveles adecuados de calado y asegurar la navegación durante todo el año. Esto no solo impactará en la exportación de soja, maíz y otros productos agrícolas, sino también en el abaratamiento del transporte de combustibles y materiales industriales. Cada centímetro de profundidad ganado en el canal puede representar millones de dólares en ahorro para los operadores logísticos.

Sin embargo, los desafíos no terminan con la ejecución de las obras. Los especialistas advierten que será crucial establecer un sistema permanente de mantenimiento y monitoreo, con señalización moderna y control ambiental. En ese sentido, el Gobierno proyecta la creación de una Dirección Nacional de Marina Mercante, que dependería directamente de la Presidencia de la República, para dar mayor jerarquía institucional a la gestión de la hidrovía.

La Hidrovía Paraguay–Paraná atraviesa cinco países: Brasil, Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay. Por ello, la coordinación entre gobiernos es clave. Las tareas de dragado, las regulaciones y los estándares ambientales deben armonizarse para que el corredor funcione de manera eficiente. La diplomacia fluvial, muchas veces relegada, se vuelve un componente esencial del desarrollo económico.

De acuerdo con estimaciones oficiales, si las obras avanzan según lo previsto y se consolida la inversión privada, Paraguay podría duplicar su volumen exportable por vía fluvial en la próxima década, alcanzando hasta 10 millones de toneladas adicionales de carga anual. Esto se traduciría en más puertos, nuevos empleos y una logística más integrada con el resto del Mercosur.

Los USD 60 millones destinados a despejar el cauce no solo representan una inversión en infraestructura, sino un mensaje político y económico: Paraguay quiere dejar de depender de los vaivenes del río y convertirlo en un aliado estratégico. Si el país logra mantener el ritmo de las obras, garantizar su mantenimiento y fortalecer la coordinación regional, podría transformar su geografía comercial.

En tiempos donde la competitividad se mide en horas y dólares, la Hidrovía Paraguay–Paraná se perfila como el camino más directo hacia un futuro de integración y crecimiento. Lo que hoy son rocas y dragas, mañana puede ser la vía por donde fluya gran parte del desarrollo paraguayo.

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