El último trimestre del año trae un respiro al mercado laboral paraguayo. Según un análisis realizado por el especialista en empleo Enrique López Arce, en diálogo con La Tribuna, el país cerrará el 2025 con 24.000 empleos temporales, cuadruplicando la cifra del año pasado y marcando una recuperación importante en relación con los registros recientes.
Durante el cierre del 2022 se habían contabilizado unos 6.000 empleos estacionales, mientras que en el 2023 la cifra descendió a 5.300, golpeada por un contexto económico de bajo consumo y restricciones presupuestarias en las empresas. Sin embargo, este año el panorama cambió y se observa una fuerte reactivación en sectores clave como gastronomía, comercio, construcción y logística, los que tradicionalmente concentran la mayor demanda de mano de obra en los meses previos a las fiestas.
“Estos trabajos no son empleos estables, pero cumplen un rol fundamental: permiten que muchas familias puedan tener un ingreso extra para pasar bien las fiestas”, explicó López Arce. Agregó que si bien se trata de contratos de corta duración —entre dos y tres meses—, las personas que demuestran compromiso y buen desempeño suelen ser las primeras en ser convocadas cuando surgen oportunidades permanentes.
El análisis también revela un leve pero constante incremento en la cantidad de asalariados del sector privado. En el tercer trimestre del 2025 se contabilizaron 1.219.000 trabajadores, y para el cuarto trimestre la proyección es de 1.224.000, lo que muestra una tendencia ascendente en la generación de empleo formal.
Los rubros que más empleos temporales ofrecen en esta época del año son los vinculados a la gastronomía (cocineros, mozos, pasteleros, baristas y panaderos), logística (choferes, repartidores y ayudantes), construcción (albañiles, plomeros, electricistas y técnicos de aire acondicionado) y comercio, donde se contratan vendedores, cajeros, asistentes de atención al cliente y supervisores.
También crece la demanda de jóvenes que buscan su primer empleo en tareas como el armado de canastas navideñas o el empaquetado de regalos, una oportunidad que les permite ganar experiencia y generar ingresos durante la temporada alta de consumo.
López Arce considera que el repunte de este año marca “la salida de un mal momento para los empleos de fin de año”, tras varios periodos de caída. No obstante, advierte que persisten desafíos estructurales en el mercado laboral, especialmente en lo que respecta a las condiciones de trabajo y la estabilidad.
Más renuncias, menos conformismo
El experto destacó otro fenómeno que acompaña este cierre de año: unas 40.000 personas habrán renunciado a sus trabajos en el 2025, el doble que una década atrás. Según su análisis, este cambio refleja una mayor conciencia sobre la calidad laboral y la búsqueda de mejores condiciones.
A través de sus redes sociales, López Arce abrió un debate que generó cientos de testimonios. Entre ellos, el de Martha Gutt, quien decidió dejar su empleo tras años de maltrato verbal y psicológico: “Salí más que nada por salud mental y física. Hoy tengo mi emprendimiento desde casa, gano menos, pero vivo en paz”, expresó.
Otro caso es el de Alice Aquino, profesional universitaria que permanece en su trabajo por necesidad, pese a la falta de oportunidades de crecimiento. “Gano el salario mínimo y trabajo de lunes a sábado. A veces quiero tirar la toalla, es frustrante”, lamentó.
Mientras tanto, Fabrizio Núñez, empleado en una cadena de farmacias, planea renunciar por incumplimiento de horarios y abusos laborales: “Trabajo nueve horas cuando la ley permite ocho. Ni siquiera puedo ir al baño sin avisar”, denunció.
Estos relatos, señala López Arce, ponen de manifiesto que la estabilidad laboral no siempre garantiza bienestar. “El desafío es lograr empleos formales, pero también dignos, donde se respeten los derechos del trabajador y exista posibilidad de crecimiento”, concluyó.
Así, mientras el mercado laboral paraguayo cierra 2025 con más oportunidades temporales, la conversación se orienta hacia un cambio de paradigma: no solo conseguir trabajo, sino encontrar uno que valga la pena mantener.


