La economía paraguaya no se detiene. En agosto, el país volvió a mostrar signos de fortaleza con un crecimiento del 4,5 % en comparación al mismo mes del año pasado, según el más reciente informe del Banco Central del Paraguay (BCP). Con este resultado, la actividad económica acumuló un incremento de 5,6 % en lo que va de 2025, confirmando que el año avanza con buen pie en casi todos los sectores.
El Indicador Mensual de Actividad Económica del Paraguay (IMAEP) —que mide la evolución general de la economía mes a mes— revela un panorama alentador. La producción agropecuaria, las industrias, los servicios y la construcción empujaron hacia arriba el desempeño general, mientras que los factores externos, como el clima o la demanda internacional, tuvieron un impacto más equilibrado que en años anteriores.
El sector primario, donde se agrupan la agricultura, la ganadería y la minería, fue uno de los protagonistas del mes con un crecimiento interanual del 10,5 %. Los cultivos de maíz, trigo, arroz y algodón impulsaron el repunte, de acuerdo con los datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería. Sin embargo, la soja —uno de los principales motores del agro— tuvo una producción menor y moderó un poco el entusiasmo.
En la ganadería, los buenos números vinieron por el lado del faenamiento de cerdos, así como por la mayor producción de leche y huevos. En cambio, bajó el faenamiento de bovinos y aves. También la minería aportó lo suyo, especialmente con la extracción de piedras y arenas, un rubro vinculado directamente a la construcción.
El sector secundario, que incluye la industria, la energía y la construcción, creció 4,8 % en agosto y acumula 7,1 % en lo que va del año. Las represas binacionales y la distribución de energía eléctrica registraron un comportamiento positivo, lo que se traduce en más producción y mayor consumo.
La construcción también fue una de las estrellas del mes. Tanto las obras privadas como las públicas avanzaron a buen ritmo, impulsadas por proyectos de infraestructura que dinamizan el empleo y el movimiento económico en varios puntos del país.
En cuanto a las manufacturas, el crecimiento fue de 6,4 %, con destaque para la producción de aceites, lácteos, azúcar, panificados, bebidas, tabacos y textiles. También se observó un repunte en sectores como la madera, el papel y las maquinarias. No obstante, hubo una leve caída en la producción de carnes, cueros y calzados, rubros que sintieron el impacto de menores exportaciones.
El sector servicios, que representa una buena parte del empleo urbano, siguió en terreno positivo con un crecimiento del 3,3 % interanual y un 4,9 % acumulado hasta agosto. Los rubros de restaurantes, hoteles y comercio minorista continúan mostrando dinamismo, impulsados por un consumo más activo.
También crecieron los servicios financieros, el transporte y los servicios inmobiliarios, mientras que los servicios públicos, las telecomunicaciones y la información tuvieron un desempeño más moderado.
El informe del BCP subraya que incluso al excluir la agricultura y las binacionales —es decir, midiendo solo la economía interna—, el país muestra un crecimiento interanual del 4 % y un acumulado de 5,8 %. En otras palabras, el dinamismo no depende solo del campo o de la energía: también viene del movimiento en las ciudades, las industrias y el comercio.
Con estos resultados, Paraguay se perfila para cerrar el 2025 con un crecimiento sólido, impulsado por la estabilidad macroeconómica, la inversión en infraestructura y el repunte de varios sectores productivos.
En un contexto regional donde muchas economías enfrentan desafíos, el desempeño local es una señal de confianza. Si las condiciones se mantienen, el país podría cerrar el año con una expansión por encima del promedio de Sudamérica, consolidando su posición como una de las economías más dinámicas de la región.


