El sector avícola paraguayo suma un nuevo capítulo en su desarrollo con el anuncio de la multinacional brasileña JBS, que invertirá USD 135 millones en la construcción y ampliación de su plataforma productiva en el distrito de Juan Eulogio Estigarribia, más conocido como Campo 9, en el departamento de Caaguazú. El proyecto contempla una planta con capacidad para procesar 100.000 aves por día, la creación de 1.100 empleos directos y la instalación de un complejo productivo que abarca granjas, incubadoras y una planta de balanceados.
El anuncio se realizó durante la visita del presidente de la República, Santiago Peña, a la planta de Seara —marca de JBS— en Dourados, estado de Mato Grosso do Sul, Brasil. Allí, la compañía presentó en detalle su plan de expansión en territorio paraguayo, lo que fue calificado por el gobierno como un paso trascendental en la integración económica entre ambos países.
Peña destacó que JBS, considerada la mayor productora de proteínas del mundo, regresa a Paraguay tras varios años de ausencia. “Hoy Brasil es el mayor inversionista extranjero en nuestro país y cerca de medio millón de brasileños vive aquí. La relación económica, cultural y social no tiene límites”, expresó el mandatario, subrayando la importancia de este movimiento como un gesto de confianza hacia la economía paraguaya.
La inversión de JBS no se limita únicamente a la planta de faena. El plan incluye la construcción de 28 granjas de material genético, incubadoras para la producción de pollitos y una planta de balanceados, consolidando a Paraguay como un polo estratégico de producción avícola con destino a mercados internacionales. Según los directivos de la compañía, la intención es aprovechar la ubicación y las condiciones del país para exportar a Europa, Asia y Norteamérica.
Con este paso, Paraguay busca fortalecer su presencia en el mapa de la producción de proteínas animales, un sector en el que el país ya tiene trayectoria con la carne bovina y que ahora pretende diversificar con el pollo, producto de creciente demanda global.
El efecto inmediato más visible será la generación de empleo en la zona de Caaguazú. Los 1.100 puestos directos que se prevén significarán un dinamismo económico para Campo 9 y sus alrededores, una región con fuerte tradición agrícola e industrial. A esto se sumará el empleo indirecto vinculado a la cadena de valor: transporte, provisión de insumos, servicios técnicos y logísticos.
Peña aprovechó el anuncio para ratificar la visión de su gobierno de acompañar al sector privado en el proceso de crecimiento. “Queremos duplicar nuestra economía en los próximos diez años, y creemos que el camino es mano a mano con las empresas”, señaló. En tono conciliador, se refirió a la decisión de JBS como una “reconciliación” con Paraguay. “JBS fue feliz aquí y ahora vuelve a confiar. Queremos soñar juntos y hacer realidad esos sueños”, agregó.
Más allá de la inversión en sí, el anuncio también refleja la creciente interdependencia económica entre Paraguay y Brasil. Según datos oficiales, el vecino país se mantiene como el principal origen de inversión extranjera en Paraguay, con un vínculo que se extiende más allá de los negocios y alcanza a la vida social y cultural, especialmente en comunidades de frontera y en zonas productivas como el propio Caaguazú.
La instalación de un complejo de esta magnitud permitirá, además, elevar los estándares de la producción local, con tecnología de última generación y protocolos de calidad exigidos por los mercados internacionales. Esto abre la posibilidad de que la avicultura paraguaya logre un salto de competitividad, con beneficios que trascienden a la empresa y alcanzan a los productores integrados a la cadena.
El presidente Peña cerró su participación en la visita reafirmando que Paraguay apuesta al crecimiento con esfuerzo y dedicación, en alianza con el sector privado. “El éxito de las empresas es el éxito de los trabajadores. Hoy escribimos un capítulo que marcará el futuro de nuestra región”, dijo.
La llegada de JBS al país con una inversión de esta magnitud marca un punto de inflexión en el desarrollo de la avicultura nacional. Con capacidad industrial para competir a gran escala, generación de empleo y una estrategia de exportación ambiciosa, el proyecto promete transformar a Paraguay en un jugador relevante dentro del comercio internacional de proteínas.


