La propuesta se inspira en la metodología “sombrilla”, aplicada con éxito en países como España, Italia y Estados Unidos. Según López Arce, la idea es proteger a los buscadores de empleo del desgaste emocional que suele aparecer tras varios rechazos. “Así como la sombrilla protege de la lluvia, este modelo protege de la desmotivación, de pensamientos como ‘no puedo’ o ‘no me sale’, que muchas veces frenan a los jóvenes en su desarrollo de experiencia laboral”, explicó.
Las estadísticas que acompañan al lanzamiento muestran la magnitud del desafío. Ocho de cada diez jóvenes consiguen su primer trabajo en la informalidad, con escasa estabilidad y sin beneficios sociales. Además, seis de cada diez desisten durante el periodo de prueba sin siquiera notificar a la empresa, lo que refleja la fragilidad con que enfrentan la etapa inicial del mercado laboral.
A esta situación se suma la dificultad en el ámbito académico, de cada diez estudiantes universitarios, cuatro cambian de carrera y tres abandonan. Estos datos evidencian problemas de orientación y falta de resiliencia frente a la frustración. “La nueva generación tiene menos tolerancia al fracaso y requiere un impulso adicional para perseverar en las entrevistas, ferias de empleo y procesos de selección”, puntualizó López Arce.
Estrategia de acompañamiento profesional
El programa ya está en marcha con la participación de 50 psicólogos voluntarios que acompañan a unos 5.000 jóvenes buscadores de empleo mediante grupos de WhatsApp y llamadas virtuales. En solo una semana se realizaron 65 sesiones grupales y se respondieron 337 consultas, con un promedio de tres preguntas por joven.
La dinámica contempla que cada psicólogo atienda entre 5 y 10 buscadores, a quienes brindará orientación motivacional, técnicas para entrevistas y contención emocional. Los profesionales dedican al menos tres horas semanales y, además de las interacciones en línea, habrá encuentros presenciales mensuales.
Actualmente, más de 330 psicólogos y estudiantes de psicología se inscribieron como voluntarios, y se espera llegar a 500 en los próximos meses. No obstante, el programa apuesta a un crecimiento progresivo. “Nuestro objetivo no es la cantidad, sino la calidad. Queremos que cada acompañamiento sirva y tenga impacto real, por eso avanzaremos de manera gradual”, aclaró López Arce.
Inclusión de distintos grupos etarios
Aunque el foco inicial está en quienes buscan su primer empleo –en su mayoría jóvenes de entre 17 y 20 años–, Emplepar también abrirá sus puertas a personas mayores de 45 años, que suelen enfrentar barreras similares en cuanto a autoestima y reinserción laboral. “Hay muchos adultos que, tras años fuera del mercado, sienten la misma inseguridad que un joven en su primera entrevista. Este programa también está pensado para ellos”, señaló el especialista.
López Arce subraya que el acompañamiento profesional no busca sustituir el rol de los padres o docentes, sino complementarlo. “A veces los padres quieren ayudar tanto que terminan respondiendo por sus hijos en una entrevista. Lo que buscamos es que el joven asuma su proceso, con la guía de un profesional que lo motive y le enseñe a valerse por sí mismo”, afirmó.
Impacto en empleabilidad y productividad
Con esta propuesta, Paraguay se suma a una corriente internacional que entiende que la empleabilidad no depende únicamente de la capacitación técnica, sino también del bienestar emocional y la motivación personal. La integración de la psicología al ámbito laboral pretende no solo reducir la informalidad y las deserciones en periodos de prueba, sino también fortalecer la confianza de quienes dan sus primeros pasos en el mundo del trabajo para mejorar su experiencia laboral.
El impacto esperado no se limita a la empleabilidad individual. Según sus impulsores, este modelo podría contribuir a mejorar la productividad empresarial, al reducir la rotación y los costos asociados a la capacitación de nuevos empleados. Asimismo, abre un debate sobre el rol de la salud mental en las políticas públicas de empleo, un tema históricamente relegado.
“Lo más importante es que ningún joven se sienta solo en este proceso. Queremos que encuentren un respaldo profesional que les dé fuerzas para seguir adelante y no rendirse en el primer intento”, concluyó López Arce, reafirmando que Emplepar nace como una herramienta de esperanza para transformar la experiencia laboral de miles de paraguayos.


