Economia

Desregular energía para más eficiencia y futuro sostenible

Por: César Addario Sojancic (*)

| Por La Tribuna-
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La propuesta de desregular el sector, privatizar parte de las operaciones y abrir un mercado tipo bolsa, donde la energía más barata tenga prioridad, resulta atractiva en un contexto global que exige eficiencia y competencia.

El camino, sin embargo, está lleno de riesgos y oportunidades que merecen un análisis crítico. ¿Es este el momento de abrir las puertas al capital privado o se trata de un espejismo neoliberal que podría salir caro?

Un sistema al límite

Paraguay produce más del 99 % de su electricidad con fuentes hidroeléctricas. Itaipú, Yacyretá y Acaray sostienen una matriz envidiable por su limpieza y bajo costo. Pero esta fortaleza también representa una vulnerabilidad: la dependencia del río Paraná y la falta de diversificación exponen al país a riesgos climáticos, mientras la red de distribución no crece al ritmo de la demanda.

El Instituto Paraguayo de Profesionales del Sector Eléctrico (IPPSE) señala que entre 2021 y 2024 solo se ejecutó el 0,5 % de las inversiones previstas en generación y el 46 % en transmisión. El atraso equivale a cuatro años.

Los cortes de luz, especialmente en verano, recuerdan que el sistema está saturado. La ANDE, que concentra generación, transmisión, distribución y comercialización, carga con críticas por ineficiencias e infraestructura rezagada. La demanda crece 8 % anual, lo que obliga a duplicar la capacidad instalada cada década.

Lecciones regionales

¿Puede el Estado, a través de la ANDE, cubrir esta demanda solo con inversión pública o es hora de abrir el juego al sector privado? En América Latina, varios países ensayaron este camino.

En Argentina, la privatización iniciada en los años 90 modernizó el sector, pero encareció tarifas y aumentó la dependencia de generadoras térmicas. En México, la reforma energética de 2013 abrió la puerta a los privados, pero debilitó a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

La experiencia muestra que la desregulación puede mejorar la eficiencia, pero sin un marco regulatorio sólido los consumidores terminan pagando tarifas más altas. España es un caso emblemático: la liberalización llevó a precios que absorben gran parte de los ingresos familiares, incluso limitando el uso de energía solar.

Bolsa eléctrica: oportunidad y riesgo

En un mercado tipo bolsa, los generadores —públicos o privados— compiten ofreciendo energía al menor costo, y el operador del sistema prioriza la más barata. En Paraguay, esto favorecería a la hidroelectricidad de Itaipú, Yacyretá y Acaray, que seguiría dominando el mercado y manteniendo tarifas bajas.

La incorporación de energía solar, eólica o incluso gas natural daría mayor resiliencia. Pero implementar una bolsa requiere un regulador independiente que evite abusos y garantice tarifas justas.

Un modelo híbrido

La desregulación no debe significar entregar el sistema al mercado sin control. Paraguay puede diseñar un modelo híbrido basado en cuatro pilares:

  1. ANDE como actor competitivo y regulador natural. Debe pasar de monopolio estatal a competidor dinámico, participando en generación y comercialización, además de supervisar la red para asegurar estabilidad.
  2. Liderazgo privado en modernización. Empresas con tecnología de punta pueden reducir pérdidas en la red, que hoy alcanzan 10 % según la ANDE.
  3. Apertura a nuevos proyectos. Permitir que privados desarrollen centrales solares, eólicas o hidroeléctricas, acelerando la diversificación.
  4. Bolsa eléctrica transparente. Un mercado competitivo con prioridad para la energía más barata, bajo vigilancia de un ente regulador independiente.

Una decisión estratégica

Con reglas claras, la transición a un mercado tipo bolsa podría completarse en dos años. La clave será que la regulación priorice el interés de los usuarios, no las ganancias de las empresas.

Paraguay tiene una oportunidad histórica: consolidarse como hub energético regional, atraer inversiones y modernizar su infraestructura sin perder su ventaja de energía barata y limpia.

El desafío es claro: combinar la fortaleza de ANDE con la agilidad del capital privado, para asegurar que el tesoro energético nacional siga siendo un motor de desarrollo para todos los paraguayos.

César Addario Sojancic (*): analista de La Tribuna y asesor económico del presidente de El Salvador Nayib Bukele.

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