El Gobierno presentó Jepytaso, un programa diseñado para dar un impulso decisivo a pequeños y medianos productores, cooperativas, mipymes rurales y trabajadores independientes en todo el país. La iniciativa no solo busca abrir el acceso a créditos blandos, sino también ofrecer un acompañamiento integral que combine financiamiento, asistencia técnica y respaldo de garantías, con el fin de transformar la producción rural paraguaya en un motor más competitivo y sostenible.
Uno de los principales atractivos del plan es el crédito a medida del productor, con condiciones más ventajosas que las que ofrece el mercado financiero tradicional. Los préstamos podrán alcanzar hasta 1.500 millones de guaraníes, con tasas de interés por debajo del 10 %, plazos de hasta diez años y periodos de gracia que contemplan hasta dos años, además de 36 meses en capital operativo. Estas condiciones buscan aliviar la carga de los productores y darles espacio para crecer con proyectos que requieren tiempo antes de generar retorno.
Pero el diferencial de Jepytaso no está solo en la plata. Según los responsables, lo más valioso es el enfoque integral: cada beneficiario contará con acompañamiento técnico especializado para mejorar la productividad, elevar la calidad de los productos y garantizar que los proyectos tengan continuidad. Esto significa que los créditos no quedarán aislados, sino que se verán reforzados con asesoramiento en gestión, tecnología y prácticas sostenibles.
El programa tendrá un alcance diverso y estratégico. Se priorizarán rubros agrícolas, como hortalizas, frutas, mandioca, granos, flores, caña de azúcar, yerba mate, leche y miel; y también actividades pecuarias, como la producción bovina, ovina, caprina, porcina, piscícola y avícola. La apuesta es clara: dinamizar economías locales, ampliar la seguridad alimentaria y fomentar la diversificación en las fincas, reduciendo la dependencia de pocos cultivos y generando nuevas oportunidades comerciales.
Otro de los ejes centrales será la inclusión financiera. El programa está orientado a mujeres, jóvenes y comunidades rurales que suelen quedar al margen del crédito formal. De esta manera, Jepytaso pretende ser también una herramienta de equidad, reduciendo desigualdades y facilitando que las familias más vulnerables accedan a herramientas de desarrollo.
La iniciativa se vincula además con el programa Hambre Cero, que busca garantizar alimentación escolar de calidad. Los productores apoyados por Jepytaso tendrán la posibilidad de convertirse en proveedores de frutas, verduras, leche, miel y otros alimentos destinados a las escuelas del país. Esto asegura un mercado estable para los agricultores y, al mismo tiempo, mejora la dieta de miles de niños.
La inversión prevista asciende a USD 20 millones en los próximos cinco años, monto que se destinará a fortalecer la producción local, estimular la capacidad exportadora y promover tecnologías que contribuyan a la sostenibilidad ambiental. En un escenario donde el cambio climático y la competencia global imponen mayores exigencias, el acceso a innovación y prácticas resilientes será clave para la permanencia de los pequeños productores.
“Jepytaso es el resultado de un esfuerzo conjunto entre el sector público, la banca de desarrollo y organismos internacionales. Permitirá a mujeres, jóvenes y familias rurales crecer, generar empleo y abrir nuevos caminos de desarrollo en sus comunidades”, señaló Stella Guillén, presidenta de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD).
En la misma línea, Amanda León Alder, presidenta del Crédito Agrícola de Habilitación (CAH), destacó que la intención es estar “aún más cerca de los productores rurales”, brindando no solo financiamiento más accesible, sino también acompañamiento para que cada proyecto tenga posibilidades reales de prosperar.
El programa será gestionado por la AFD, el CAH, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y el Fondo de Garantía del Paraguay (Fogapy), con apoyo de la FAO y del Ministerio de Industria y Comercio (MIC). También participaron en su diseño el Senave y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), en un esfuerzo articulado que refleja la magnitud de la apuesta.
Con Jepytaso, el campo paraguayo suma una herramienta que combina financiamiento blando, asesoramiento técnico y mercados asegurados, con la promesa de convertir a los pequeños productores en protagonistas de un desarrollo más inclusivo y sostenible.


