La "terapia de shock" implementada por el presidente argentino Javier Milei ha generado un impacto directo en la economía de Paraguay, revirtiendo las dinámicas comerciales en la frontera. Antes de estas políticas, una gran distorsión cambiaria en Argentina permitía a los paraguayos viajar para hacer compras a precios bajos.
Con la normalización del tipo de cambio, el flujo se ha invertido. Ahora son los argentinos quienes cruzan la frontera para comprar en Paraguay, lo que ha impulsado un crecimiento comercial en ciudades como Ciudad del Este.
Sin embargo, este auge fronterizo ha traído una consecuencia negativa para la economía paraguaya: una aceleración en el aumento en la canasta básica de alimentos, donde los precios subieron según el Banco Mundial, y esto también genero la reacción del gobierno.
"Como presidente, mi deber es proteger a las familias paraguayas, especialmente a las que más sienten el peso del costo de vida. Me preocupa que, aun cuando existen condiciones para bajar los precios, muchos productos de la canasta básica sigan igual de caros. Eso no es justo. Vamos a respetar el libre mercado, pero no vamos a mirar para otro lado. El Estado va a estar presente, vigilante, cuidando que los beneficios realmente lleguen al hogar de cada paraguayo. Porque cuidar la economía de la gente también es cuidar su dignidad", expresó el presidente Santiago Peña hace un par de semanas.
Por otro lado, la gran comunidad paraguaya en Argentina, estimada en 650,000 personas, se enfrenta a una "economía de guerra".
Los recortes a los subsidios han disparado los precios de servicios y alimentos, haciendo que sea una "misión casi imposible" para muchas familias cubrir sus gastos básicos.
A pesar de estas dificultades, la mayoría de los paraguayos no está regresando a su país, ya que aún valoran la calidad los servicios y los subsidios a los que pueden acceder en Argentina.
Esta nueva realidad económica coexiste con una estrecha afinidad política entre el presidente paraguayo Santiago Peña y Javier Milei, quienes comparten un compromiso con la "desregulación y el superávit fiscal" y se han comprometido a hacer de sus países un "ejemplo para toda Sudamérica".


