El Comandante de la Policía Nacional, Carlos Benítez, realizó un balance sobre la situación de seguridad tras el cierre de enero, un mes históricamente complejo debido a la alta movilidad económica y el flujo de personas.
Según mencionó a la 650 AM, gran parte de los hechos de sangre registrados recientemente no responden únicamente a fines delictivos, sino a graves problemas de convivencia e intolerancia. Benítez señaló que muchas tragedias ocurren en entornos cercanos, donde discusiones bajo efectos del alcohol o conflictos de pareja derivan en el uso de armas blancas y de fuego.
Respecto a la violencia familiar, el Comandante subrayó que este sigue siendo uno de los mayores desafíos para la institución. Explicó que, al desarrollarse estos hechos entre cuatro paredes, la capacidad de reacción inmediata se vuelve limitada. Además, lamentó que, en muchos procedimientos de auxilio, efectivos policiales han resultado heridos o fallecidos al intentar pacificar situaciones domésticas de alta sensibilidad, donde la víctima suele ser no solo la mujer, sino también los hijos.
Depuración institucional y agentes vinculados al crimen
Consultado sobre la aparición de policías implicados en delitos graves, como secuestros y extorsiones, Benítez fue categórico al afirmar que la institución no avala estos comportamientos. "Es una decisión individual que se aparta totalmente de la doctrina policial y los valores éticos que se enseñan en la Academia", sostuvo. Aclaró que, aunque existen cerca de mil sumarios en curso, la gran mayoría corresponde a faltas administrativas, como abandono de servicio o ausentismo, y no necesariamente a vínculos con el crimen organizado.
Sin embargo, reconoció que un solo agente involucrado con la delincuencia representa un factor de alarma para la sociedad. En ese sentido, aseguró que la Dirección de Asuntos Internos mantiene una vigilancia constante para perseguir y atacar la corrupción desde adentro. El objetivo, según el jefe policial, es garantizar que la Policía Nacional sea percibida como una institución protectora y no como una "amenaza uniformada" para la ciudadanía.
Seguridad en centros nocturnos y presencia preventiva
En relación con los recientes enfrentamientos violentos protagonizados por jóvenes en centros nocturnos, Benítez apeló a la responsabilidad de los propietarios de locales privados. Explicó que la Policía no tiene facultades legales para controlar el ingreso a establecimientos particulares, salvo que exista una solicitud directa de los gerentes o guardias de seguridad ante un desorden. Criticó que, en muchos casos, los responsables prefieren ocultar los hechos para salvaguardar el nombre del local, dificultando la intervención oportuna.
Finalmente, el Comandante destacó que el refuerzo de 5.000 nuevos efectivos en las calles busca potenciar la tarea preventiva en la vía pública. Resaltó que la presencia del grupo Lince y otras unidades de seguridad es hoy más visible, un hecho que, según afirmó, es valorado incluso por visitantes extranjeros. Benítez concluyó instando a la sociedad a reflexionar sobre la degradación de los valores familiares, señalando que la falta de principios desde el hogar es la raíz de la violencia que luego explota en las calles.





