A lo largo de sus cien años, el diario ha experimentado muchas transformaciones acorde a la época que ha vivido. Comenzó como un medio crítico con el gobierno, fue abducido por la dictadura de Morínigo en los cuarenta; se profesionalizó en los cincuenta y sesenta, e intentó ser un medio analítico entre fines de los setenta y principios de los ochenta, en plena dictadura stronista.
Eduardo Schaerer (1873-1941)
Luego de haber sido intendente de Asunción (1908-1911) y presidente de la República (1912-1916), Eduardo Schaerer funda en 1925 “La Tribuna”. Ya había estado en la fundación de “El Diario”, en 1904, periódico del cual “La Tribuna” puede considerarse un heredero, y con el cual compitió por varios años. Precisamente, “El Diario”, el 31 de diciembre de 1926, publicaba: “La Tribuna entra hoy en su segundo año de vida. El órgano del Partido Liberal en la llanura cumple su primer año de vida, encontrándolo este inicial aniversario firme en su puesto y leal al valiente itinerario que se trazó al nacer”.
“La Tribuna” aparece con una postura crítica al gobierno de Eligio Ayala, sin desarrollar una prensa de barricada. Los sucesos del 23 de octubre de 1931, el ciclón de Encarnación y la Guerra del Chaco son encarados de una manera objetiva.
En 1933, en plena guerra, Schaerer viaja al frente de batalla, llevando su voz de aliento a los soldados. El hecho sorprendió al presidente Eusebio Ayala, quien le hizo llegar sus felicitaciones.
Pero cuando el coronel Rafael Franco toma el poder en febrero de 1936, “La Tribuna” expresa su crítica y el gobierno suspende al diario. Según Javier Mendiguren, en su libro “La década infame”, fue Schaerer quien financió el contragolpe a Franco en agosto de 1937.
Tres años después, cuando el general Higinio Morínigo se convierte en dictador, Eduardo Schaerer parte al exilio. Mediante un decreto ley, Morínigo adjudica la dirección del diario a Jerónimo Echagüe, en febrero de 1941; luego pasa a Valentín Granada, en abril del mismo año, y a Carlos A. Mersán, entre junio de 1941 y octubre de 1942.
En esos años, el periódico cambia su eslogan de “El diario de la mañana” a “El diario de la Revolución”, en alusión a la llamada Revolución nacionalista paraguaya, objetivo que Morínigo había dispuesto en su gobierno.
Eduardo Schaerer falleció en Buenos Aires, el 12 de noviembre de 1941. Inicialmente, no se le permitió a sus familiares publicar la noticia de su fallecimiento en el mismo diario que había fundado. Tras el traslado de sus restos a Asunción y después de mucho gestionar ante el dictador, los Schaerer logran que “La Tribuna” publique una exequia que en breves líneas explicaba que había fallecido un expresidente de la República, pero sin mencionar que se trataba del legítimo propietario del diario, por expresa orden gubernamental.
Arturo Schaerer (1907-1979)
Inició su carrera periodística con “La Tribuna”, cuando su padre fundó el diario y él tenía 18 años. Unos años después se mudó a Buenos Aires donde trabajó en el diario “La Razón”, perfeccionándose en la profesión. Toda esa experiencia sería vital en el futuro de “La Tribuna”, cuando el diario adquiere un perfil más objetivo en el tratamiento de la información y ordenado en su diagramación.
A mediados de los cuarenta, Arturo pudo hacerse cargo del diario. En la primavera democrática de 1946, se suma al momento que vive el país. Sale en defensa de su competidor “El País”, cuando su imprenta es asaltada por vándalos, supuestamente integrantes del movimiento colorado fascista Guión Rojo. Cubre las actividades y publica los manifiestos de los partidos Liberal, Comunista, Colorado y de la Concentración Revolucionaria Febrerista. Pero en la Revolución del 47 se vuelve comedido, casi apolítico, pero conservando las distancias con el régimen moriniguista.
En 1953, la Universidad de Columbia, Estados Unidos, le otorga el prestigioso premio “María Moors Cabot” por su labor periodística.
Durante el gobierno de Stroessner, “La Tribuna” sobrevive y se convierte en el principal diario del país. Si bien estuvo a punto de ser clausurado, en lo general se acentúa esa postura apolítica, dejó de publicar editoriales y dio gran cobertura a las actividades de gobierno.
Pero el diario mejora en su diagramación, con secciones definidas y una redacción profesional.
Don Arturo estuvo al frente del diario hasta el 15 de mayo de 1972, cuando delegó el mando a su yerno Carlos Ruiz Apezteguía, esposo de su hija Myriam, y que ya había sido periodista y administrador del diario.
Carlos Ruiz Apezteguía (1930-1995)
Ingresó al diario en 1954 como administrador. En noviembre de 1956, el diario fue intervenido brutalmente, siendo Ruiz apresado, torturado y enviado al exilio. Pudo volver en 1959, a través de la mediación del abuelo de su esposa, Araminto Ayala, quien fue cónsul de Uruguay en Paraguay. En 1972 asume la dirección del diario, con una postura crítica ante los abusos en las negociaciones de los tratados de Itaipú y Yacyretá. Pero con la calidad de impresión a plomo no alcanza los estándares de modernización de la época y, unos años después, se ve obligado a dejar la dirección del diario.
Óscar Paciello Candia (1932-1998)
En 1979, el diario pasa a manos del abogado Óscar Paciello Candia, y “La Tribuna” se transforma con una redacción joven y un estilo analítico en el tratamiento de las noticias. En junio de dicho año, el Ministerio del Interior suspende al diario durante un mes. Ingresa al sistema offset de impresión en 1981, pero no logra superar su situación económica y se cierra en 1983.
Asdrúbal Fretes (1984)
En 2022, “La Tribuna” sorprende con un regreso en formato digital, 39 años después de su despedida, bajo la dirección de Asdrúbal Fretes. Desde sus comienzos, enarbola su rica historia pero con una mirada en el futuro y el desarrollo de la sociedad.
Raquel Vázquez (1978) Ignacio Martínez (1987)
En setiembre de 2025, la abogada Raquel Vazquez asume la dirección general de la nueva versión de “La Tribuna”, con la dirección periodística de Ignacio Martinez, relanzando el diario impreso con el compromiso de contar la historia del Paraguay con la fuerza de la palabra impresa y, al mismo tiempo, con la inmediatez de las nuevas plataformas digitales. Con este relanzamiento, La Tribuna retorna como impreso en coincidencia con el festejo de sus 100 años, con la misma energía e ideales como aquel 31 de diciembre de 1925, cuando, por primera vez, nacía de la mano de don Eduardo Schaerer.


