Hasta octubre, la exportación de productos primarios generó USD 3.226 millones, mientras que los envíos forestales alcanzaron USD 83,4 millones. El empleo rural registra 894.088 personas, muchas vinculadas directamente a la agricultura, la ganadería o la forestería. El sector de agronegocios se consolidó entre los principales receptores de inversión extranjera, con proyectos centrados en soja, maíz, forestación y exportaciones.
Estos resultados reflejan el aporte de miles de productores que sostienen la agricultura familiar y la agroindustria, integrando procesos industriales que agregan valor, diversifican la producción y permiten formalizar emprendimientos. La actividad productiva conecta a los pequeños productores con mercados locales e internacionales y constituye una base sólida de la economía nacional.
La agroindustria y el sector forestal fortalecen la economía rural mediante la creación de empleo formal, inversiones en infraestructura, incorporación de genética, mecanización y programas de formación técnica. Estos factores contribuyen a la estabilidad económica y a la expansión de la cadena de valor en las zonas rurales.
El crecimiento del país depende de la protección del trabajo, el impulso a la producción y la formalización de los sectores productivos. La consolidación de políticas que faciliten acceso a tecnología, infraestructura, créditos adecuados y mercados previsibles transforma la actividad rural en un motor de desarrollo económico y social en cada comunidad.


