Como expresión de preocupación por la institucionalidad de la República, el cardenal Adalberto Martínez hizo el justo equilibrio ayer en Caacupé entre el deber y el derecho que corresponde a los que ejecutan acusaciones fiscales y condenas judiciales.
En presencia del presidente de la República, Santiago Peña, el cardenal paraguayo hizo un diagnóstico de la realidad del país. Se enfocó en la corrupción, pero -como nunca antes- hizo hincapié igualmente en la impunidad que se genera por los obstáculos que tienen agentes del Ministerio Público y jueces del Poder Judicial a la hora de cumplir con libertad sus funciones.
Fue exigente con los fiscales y jueces para combatir la corrupción, pero también advirtió que no deben ser sometidos a las presiones, al saberse que históricamente convivieron con los aprietos mediáticos.
Como una muestra de respaldo al marco institucional de la República, felicitó a los fiscales y magistrados honestos, que afirmó son mayoría. “Alentamos a los responsables de la Justicia a ser agentes de la misma, felicitamos y oramos por los jueces y fiscales honestos y patriotas, que son la mayoría, que sigan demostrando con su conducta que una justicia imparcial e independiente es posible. No están solos. Hay una ciudadanía atenta y vigilante que los acompaña”, dijo.


