El doctor que transformó el servicio de cardiología en Boquerón y Alto Paraguay

En el corazón del Chaco paraguayo, en Mariscal Estigarribia, la historia de la salud pública comenzó a cambiar en silencio este año. Por primera vez …

| Por La Tribuna
Jesús Granado, un joven médico que cambió la historia de la salud pública en el Chaco.

En el corazón del Chaco paraguayo, en Mariscal Estigarribia, la historia de la salud pública comenzó a cambiar en silencio este año. Por primera vez en toda la región, un hospital público cuenta con un servicio de cardiología y, además, con un método de diagnóstico de alta complejidad: el ecocardiograma. Detrás de ese logro está el trabajo de un médico joven, el cardiólogo Jesús Granado, que a sus 33 años decidió aceptar un desafío que muchos habrían rechazado.

Hasta hace muy poco, ningún paciente de los departamentos de Boquerón y Alto Paraguay tenía acceso a un ecocardiograma sin salir de la región. Sin embargo, se trata de un estudio básico en cardiología, imprescindible para un diagnóstico preciso y para ofrecer el mejor tratamiento posible a quienes padecen enfermedades del corazón, la principal causa de muerte en Paraguay y en el mundo. Para miles de chaqueños, esa brecha no era una estadística: era el miedo a no llegar a tiempo, la angustia de no poder pagar un viaje, la resignación de vivir con síntomas sin respuestas.

El primer cardiólogo en la historia del Chaco

Granado es el primer cardiólogo en la historia del Chaco paraguayo. Formado en la Universidad Nacional de Asunción y en el Hospital de Clínicas, creció, estudió y vivió siempre en la capital. La primera vez que pisó Mariscal Estigarribia fue recién este año, cuando colegas de la zona, desbordados por la cantidad de pacientes con enfermedades prevalentes y complicadas, le pidieron ayuda. “Fue un desafío difícil, no fue una decisión fácil, pero decidí aceptarlo e intentar ayudar a la zona”, recuerda.

El camino no es solo una metáfora. Para llegar al Hospital Regional de Boquerón, donde está instalado el equipo de ecocardiografía, hay que recorrer más de 500 kilómetros desde Asunción. En auto, el viaje puede llevar entre 6 y 8 horas; en los días más complicados, a Granado le tomó hasta 10 horas llegar. A veces va en vehículo propio, otras en bus, ajustando el bolsillo a fin de mes. La distancia no solo la sienten los médicos: durante años, los pacientes debían hacer el trayecto inverso para realizarse un estudio en la capital, dejando atrás familia, trabajo y ahorros para pasar uno o dos días en Asunción, pagar comida, estadía y, muchas veces, someterse a más de un estudio.

Impacto del ecocardiograma en la región

Desde marzo, el doctor viaja dos días a la semana a Mariscal Estigarribia para pasar consulta, hacer electrocardiogramas, colocar holter, realizar estudios de presión arterial (MAPA) y, desde fines de noviembre, sumar el tan esperado ecocardiograma. El equipo se incorporó recientemente al servicio y ya en el primer día se atendió a entre 25 y 30 pacientes. Muchos de ellos no viven en la ciudad: llegan tras una, dos o hasta tres horas de viaje por caminos de tierra, se hacen el estudio y vuelven a sus comunidades con un diagnóstico más claro y un plan de tratamiento posible.

El impacto en la región es profundo. Por primera vez, Boquerón y Alto Paraguay cuentan con un servicio de cardiología pública que acerca la alta complejidad a quienes más la necesitan, sin que eso signifique un gasto imposible. “Es un avance súper importante desde el punto de vista médico y de la salud pública a nivel regional”, afirma Granado. El mismo salario que recibe por su trabajo en Mariscal Estigarribia sería el de cualquier profesional en Asunción; lo que cambia es el contexto, el sacrificio personal y la convicción de que la descentralización de la salud no es un discurso, sino una decisión diaria.

Llamada a la descentralización

Con 33 años y 14 años de formación entre cursillo, facultad, internado, residencia en clínica médica, especialidad en cardiología y ecocardiografía, Granado podría haber elegido quedarse en la comodidad de la capital. Eligió, en cambio, mirar hacia el interior.

“Nuestro país es hermoso, su gente es hermosa. Yo insto a mis colegas a que salgan de Asunción, que vean el interior, que lo tomen como una oportunidad. Hasta ahora no me arrepiento y estoy bastante feliz de poder ayudar a la comunidad del Chaco paraguayo”, dice.

Mientras el Ministerio de Salud avanza en la descentralización, el servicio de cardiología del Hospital Regional de Boquerón demuestra que las políticas públicas solo se vuelven reales cuando alguien se anima a ocupar el lugar que hace falta. Hoy, en cada latido que se escucha a través del ecocardiograma, hay algo más que un diagnóstico: hay una historia de distancia vencida, de puertas abiertas y de un joven médico que decidió que valía la pena recorrer 500 kilómetros para estar un poco más cerca del corazón de su país.

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