Tras permanecer recluido desde el año 2000, Luis Alberto Rojas recuperó este martes su libertad al compurgar la pena de 25 años por el magnicidio del entonces vicepresidente de la República, Luis María Argaña, ocurrido el 23 de marzo de 1999. “Misión cumplida”, afirmó Jesús Argaña, abogado e hijo del caudillo colorado, al señalar que la condena máxima fijada en la ley fue efectivamente cumplida.
Rojas fue condenado como autor material junto a Pablo Vera Esteche y Fidencio Vega Barrios. Según Jesús Argaña, “él fue el que le disparó a papá, por la ventanilla derecha, con una escopeta; de eso no hay ninguna duda”. Sin embargo, lamentó que nunca se haya podido llegar a quienes ordenaron el crimen: “Sicarios hay por millones en el Paraguay. Importante sería que él cuente la realidad, si no tiene miedo”.
El asesinato, perpetrado cuando la camioneta Nissan Patrol de Argaña fue interceptada por un Fiat Tempra en la zona de Diagonal Molas y Venezuela, también se cobró la vida del guardaespaldas Francisco Barrios González. El hecho desencadenó una masiva movilización ciudadana y la posterior renuncia del presidente Raúl Cubas Grau, en los episodios conocidos como el Marzo Paraguayo, que dejaron ocho fallecidos.
Consultado sobre las versiones de Rojas, Jesús Argaña sostuvo que el ahora liberado “se mantuvo en que ‘le mataron nomás de onda’, no lo vinculó a Oviedo; habrá estado muy amenazado y sostenido económicamente”. El hijo del exvicepresidente volvió a señalar al fallecido general Lino César Oviedo como “autor moral”, aunque recordó que este nunca fue juzgado y que en agosto de 2008 fue sobreseído por el Tribunal de Apelación de la Corte Suprema.
Argaña hijo también criticó la decisión política que permitió la liberación de Oviedo en su momento y consideró que aquello frustró la posibilidad de una justicia plena: “Para mí hubiese sido un éxito porque el país iba a quedar en buena posición; la justicia iba a funcionar”.
La excarcelación de Rojas se produce por compurgamiento. El Juzgado de Ejecución había comunicado a la penitenciaría que la libertad debía hacerse efectiva el 11 de noviembre. “Nosotros conseguimos la pena máxima. Este señor compurgó”, insistió Jesús Argaña, quien, no obstante, pidió que se conozca “toda la verdad” sobre los responsables intelectuales de un crimen que marcó a Paraguay y aún aguarda respuestas definitivas.


