La dirección de material bélico analiza la trazabilidad de explosivos industriales usados en el robo al banco de Katueté. El general Melanio Servín sostiene que los autores del asalto manejaban conocimientos técnicos avanzados y que los materiales fueron importados desde Brasil meses antes del hecho.
La Dimabel está siguiendo el rastro de los explosivos utilizados en el violento robo a la sucursal del banco Itaú en Katueté, departamento de Canindeyú. El golpe, ocurrido en la madrugada del 30 de octubre, dejó en evidencia el uso de cargas industriales de alta potencia, similares a las que se utilizan en faenas mineras o de cantera y, en ese sentido, el director de la Dimabel, el general Melanio Servín, confirmó que las investigaciones se concentran en 15 empresas nacionales que importaron o adquirieron este tipo de materiales entre mayo y octubre de este año.
Servín explicó que los explosivos que utilizaron los delincuentes fueron identificados como “bananas” de emulsión, fabricados en Brasil en marzo e ingresaron legalmente al país en mayo del año 2025, bajo registros que ahora se están cotejando.
“Sabemos el lote, sabemos de dónde vino, quién lo compró y quién lo distribuyó. Lo que estamos haciendo ahora es verificar si parte de ese material fue desviado para uso ilícito”, afirmó el general, en declaraciones recogidas durante una entrevista con un medio radial.
Técnica y precisión: los delincuentes sabían lo que hacían
La inspección de la bóveda destruida y del perímetro del banco permitió determinar que los atacantes usaron al menos 15 cargas explosivas con un nivel de sincronización que evidencia conocimiento técnico especializado.
“Esto no fue improvisado, las personas que actuaron sabían perfectamente cómo manipular el material, cómo calcular la presión y cómo direccionar la onda expansiva”, indicó Servín.
De acuerdo con los análisis preliminares, las cargas fueron colocadas dentro de una cápsula metálica adaptada para concentrar el impacto sobre la estructura de hormigón. Este método es propio de operaciones planificadas con precisión militar o de minería controlada, algo poco habitual en delitos comunes.
Las autoridades no descartan que el grupo delictivo haya contado con apoyo logístico o asesoramiento externo, considerando la magnitud del daño estructural y la rapidez del operativo, que duró menos de una hora.
Trazabilidad y controles: una brecha en el sistema
La investigación de la Dimabel apunta a reconstruir la cadena de distribución de los explosivos, desde su importación hasta la entrega final a empresas que operan en distintos departamentos del país.
El general Melanio Servín subrayó que toda persona o firma que adquiera estos materiales debe estar registrada y contar con un responsable técnico certificado por la Dimabel y que actualmente existen 185 especialistas habilitados en el país.
Investigación policial-fiscal
El operativo criminal comenzó alrededor de las 03:00 de la madrugada de este 30 de octubre, cuando detonaciones y disparos despertaron a los vecinos del casco urbano. Los asaltantes actuaron con precisión y planificación, bloqueando los accesos con clavos miguelito para impedir el avance de la Policía.
El primer vehículo hallado con posible vínculo al atraco fue la Toyota Hilux color gris, denunciada como robada en el departamento de Itapúa. En su interior se encontraron restos de explosivos en gel y cordones detonantes.
En la mañana de ayer se ubicó otra camioneta, marca Chevrolet, totalmente incinerada en la colonia Nueva Conquista del Departamento Alto Paraná, la misma aparentemente corresponde a los presuntos criminales que habían asaltado el banco.
Hoy la investigación apunta a la red de apoyo logístico local, conformada por personas que habrían facilitado vehículos, alojamiento o información interna sobre los movimientos del banco. En ese contexto, los peritos analizan las evidencias levantadas de la camioneta Toyota Hilux abandonada en Kumanda Kai, donde se encontraron restos de explosivo y cordones detonantes, lo que vincula directamente el vehículo con el asalto. De manera paralela, la fiscal Cleider Velázquez de Canindeyú ordenó la revisión de cámaras de circuito cerrado, peritaje de antenas de telefonía, para identificar posibles rutas de escape y el desplazamiento del grupo armado hacia territorio brasileño.


