Hipertensión afecta a millones y aumenta riesgo de enfermedades

La hipertensión arterial es una de las enfermedades más comunes y silenciosas del siglo XXI. Afecta a millones de personas en todo el mundo y, en muc…

| Por La Tribuna

La hipertensión arterial es una de las enfermedades más comunes y silenciosas del siglo XXI. Afecta a millones de personas en todo el mundo y, en muchos casos, pasa desapercibida hasta que provoca daños serios en órganos vitales como el corazón, el cerebro o los riñones.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 40 % de los adultos mayores de 25 años vive con presión arterial elevada, aunque muchos lo desconocen.

La hipertensión se define cuando los valores de presión superan los 140/90 mmHg de forma sostenida. Aunque puede tener un componente genético, está fuertemente influenciada por el estilo de vida: el exceso de sal, la mala alimentación, el sedentarismo, el estrés y el consumo de alcohol o tabaco son factores que aumentan significativamente el riesgo.

El gran desafío es que la hipertensión no suele presentar síntomas claros, por lo que se la conoce como “el asesino silencioso”. Solo un control médico periódico puede detectarla a tiempo. A partir del diagnóstico, el cambio de hábitos se convierte en la herramienta más poderosa para controlarla.

Los especialistas recomiendan reducir el consumo de sal a menos de cinco gramos diarios y evitar alimentos ultraprocesados, embutidos o frituras. En su lugar, se deben priorizar frutas, verduras, legumbres y cereales integrales. También es clave mantener un peso saludable y realizar al menos 30 minutos de actividad física al día, cinco veces por semana. Caminar, nadar o andar en bicicleta ayudan a fortalecer el corazón y mejorar la circulación.

El control del estrés es otro pilar fundamental. Técnicas de relajación, respiración profunda o meditación pueden contribuir a estabilizar la presión. Dormir bien y respetar rutinas de descanso también influyen directamente en la regulación del sistema cardiovascular.

Además, los médicos insisten en no suspender los tratamientos antihipertensivos sin indicación profesional. Los medicamentos, combinados con hábitos saludables, permiten mantener la presión bajo control y prevenir complicaciones graves como infartos, accidentes cerebrovasculares o insuficiencia renal.

Vivir con hipertensión no significa renunciar a la calidad de vida. Con compromiso, seguimiento médico y cambios sostenidos en la rutina, es posible convivir con la enfermedad y reducir su impacto. El primer paso es simple, pero decisivo: medir la presión regularmente y actuar a tiempo.

La hipertensión es el principal factor de riesgo para sufrir una enfermedad cardiovascular.

En 2021 ocurrieron 2.6 millones de muertes por enfermedades cardiovasculares en la Región de las Américas, de las cuales alrededor de 662.000 correspondieron a personas de entre 30 y 69 años de edad, lo cual se considera muertes prematuras y evitables (datos de 2021).

La hipertensión afecta al 35.4 % de la población entre 30 y 70 años de edad (datos de 2019), pero es mucho más prevalente después de esas edades.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) desarrolla y promueve políticas dirigidas a reducir la ingesta de sal, fomentar una alimentación saludable, incentivar la actividad física y prevenir el sobrepeso y la obesidad.

Asimismo, lidera iniciativas que amplían la detección y diagnóstico de la hipertensión, tratamiento y seguimiento efectivo, el acceso a medicamentos esenciales para el control de la hipertensión y fortalecen las capacidades del personal de salud a través de programas de formación y capacitación.

Datos clave

  • La presión arterial alta igual o por encima de 140/90 mmHg es hipertensión.
  • La hipertensión es el principal factor de riesgo para muertes por enfermedades cardiovasculares.
  • Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en la mayoría de los países de las Américas, y son responsables del 30 % de las muertes en la región.
  • Un alto consumo de sal, bajo consumo de frutas y vegetales, uso nocivo del alcohol e inactividad física son los principales factores de riesgo para tener hipertensión.
  • La presión arterial alta combinada con el uso de tabaco, obesidad, diabetes o colesterol alto, aumenta aún más el riesgo de tener una enfermedad cardiovascular.
  • Al menos el 30 % de la población de las Américas tiene presión arterial alta y en algunos países ese porcentaje llega hasta el 48 %.
  • Las personas con menos recursos socioeconómicos tienden a tener más riesgo de padecer enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares, y tienen menos acceso a la prevención o al tratamiento.
  • Cada año, millones de personas caen en la pobreza como resultado de los gastos en servicios de salud, vinculados a las complicaciones que les genera hipertensión.
  • La reducción del consumo de sal a nivel de la población es la intervención más costo-efectiva en salud pública para reducir la hipertensión.

Foto: El aumento de la presión arterial es frecuente y a menudo silencioso. Solo la medición regular permite detectar la hipertensión a tiempo y adoptar cambios en la alimentación, actividad física y control médico para reducir riesgos.

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