Lemir explicó que el cadáver habría permanecido cerca de 30 días en el agua, lo que dificulta la determinación exacta de la data de muerte. “La data de muerte es mucho más complicada cuando se trata de cuerpos que estuvieron en el agua; el agua actúa como elemento refrigerante y altera los parámetros habituales”, señaló.
Lesión compatible con ejecución, identidad en verificación
De acuerdo con la autopsia realizada en Alto Paraná, la causa de muerte fue un disparo de arma de fuego con orificio de entrada en la región posterior de la cabeza, lado derecho, y trayectoria de derecha a izquierda, de atrás hacia adelante, que fracturó el maxilar inferior. El forense aclaró que no se trató de un disparo a contacto, ya que la piel no presenta el llamado “signo de boca de mina (Hofmann)”. Debido al estado del cuerpo, no fue posible obtener huellas para el sistema AFIS.
Para avanzar en la identificación, el equipo forense tomó muestras de ADN de tejido óseo y registra la odontología forense, pese a la pérdida de algunas piezas dentarias atribuible tanto a la fractura del maxilar como a los efectos de la putrefacción. Lemir precisó que la zona más deteriorada es el rostro, que corresponde también al área de la lesión.
Coincidencias operativas y siguiente paso: el ADN
El Crio. Marcelino Espinoza, director general de Investigación Criminal de la Policía, indicó que las coincidencias (edad, estatura y tatuaje) se alinean con la información colectada por los investigadores. “El tatuaje es idéntico al que captamos en una imagen de estación de servicio cuando los sospechosos abandonaron la motocicleta”, dijo. Agregó que la madre del adolescente señalado se presentará ante el Ministerio Público para la extracción de una muestra de ADN, a fin de compararla con la obtenida del cuerpo y así sostener científicamente la identidad.
Consultado sobre el hallazgo, Espinoza refirió que el cuerpo llegó sin ropa a la morgue y que, conforme a las primeras observaciones, habría estado atado dentro de una bolsa, presumiéndose que fue arrojado al río con peso y que el amarre se habría soltado, permitiendo que flotara. Subrayó, no obstante, que estas son hipótesis operativas sujetas a la verificación pericial.
Contexto del caso
El teniente Guillermo Moral fue asesinado el 2 de octubre en un hecho atribuido a sicariato. Desde entonces, la investigación se enfocó en dos presuntos autores materiales, uno de 16 años y otro de 18, este último aún no localizado. Las autoridades insisten en que, pese a las coincidencias halladas, la identidad del cuerpo no se considerará confirmada hasta contar con los resultados del cotejo genético y los estudios odontológicos.
Mientras se aguardan los informes de laboratorio, la Fiscalía y la Policía Nacional continúan con las diligencias vinculadas al caso, que incluyen el análisis balístico de núcleos y fragmentos recuperados durante la autopsia para determinar el arma utilizada.
Nota editorial: Por tratarse de un proceso en curso, toda mención a la presunta identidad del fallecido se mantiene en carácter de hipótesis sustentada en coincidencias periciales y operativas, a la espera de confirmación científica.


