Los últimos escándalos en el Congreso han profundizado la crisis de representación política y, en ese sentido, el principal afectado es el Partido Colorado. El senador por la ANR Mario Varela habló de responsabilidades compartidas entre la clase política y la sociedad.
En menos de dos años, la Cámara de Senadores expulsó a dos congresistas, un hecho que profundiza la crisis de representación política y golpea con más fuerza al Partido Colorado, cuya imagen se ve arrastrada por los casos de corrupción que sacuden al Legislativo.
El senador colorado disidente Mario Varela reconoció que la incorporación a la bancada oficialista de la exsenadora Norma Aquino y del suspendido Javier Vera, ambos electos por Cruzada Nacional, terminó costando caro a su partido.
“Más allá de las divisiones internas, tenemos la obligación de sanear las candidaturas. Es imperativo profesionalizar la política. No puede ser un pasatiempo: manejamos recursos públicos y diseñamos políticas públicas”, expresó en entrevista con la 730 AM.
El legislador colorado insistió en que su partido debe ser el primero en asumir el costo político y depurar sus filas, aunque advirtió que la ciudadanía también debe hacer su parte. “No solo el que ejerce un cargo público incurre en corrupción. La sociedad también debe asumir un mea culpa”, dijo.
La expulsión de Aquino y la suspensión de Vera, además de restar votos a la bancada de Honor Colorado, expusieron a la ANR a una mayor crisis de credibilidad. Los audios filtrados que los vinculan a supuestos esquemas de corrupción y tráfico de influencias fueron la gota que rebosó el vaso.
Una crisis de valores
Varela fue más allá y denunció la normalización de la corrupción en la política y en la ciudadanía. “El que roba o hace negocios con el Estado es admirado, y el honesto es visto como ‘vyro’. Eso está mal y tenemos que decir que está mal”, puntualizó.
En su análisis, la crisis no se reduce a lo económico, sino que responde a una inversión cultural de valores que degrada la democracia. “El elector que cobra plata para ir a votar también es corrupto”, afirmó, apuntando a la responsabilidad compartida entre representantes y ciudadanos.
Responsabilidad partidaria y ciudadana
Finalmente, cuestionó al sistema de listas abiertas, al que calificó de “una muy buena intención con un mal resultado”, y reclamó mayor inversión en educación cívica. “Si no formamos un electorado crítico, será imposible elegir bien a nuestras autoridades. Esta tarea casi no se trabajó en democracia”, concluyó.


