Como parte de la ceremonia se dejará inaugurado un centro de atención a la salud, que llevará el nombre de “Padre José Kreuser”, en homenaje a uno de los héroes que cruzó en canoa el río Paraná para buscar ayuda en la vecina ciudad de Posadas (Argentina).
El centro asistencial municipal es producto de una acción conjunta entre la Comuna de Encarnación y la Gobernación de Itapúa. El gobierno departamental construyó y equipó el puesto de salud, mientras que la Municipalidad se ocupó del mobiliario, la construcción de un camino de acceso, y el equipamiento de un parque infantil.
El Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPyBS) comisionará a dos médicos y dos enfermeras, y la gobernación de Itapúa una enfermera. El centro operará como una unidad de salud familiar (USF), pero dependiente de la Comuna.

“A casi un siglo de aquel 20 de septiembre de 1926, seguimos honrando la memoria de las víctimas del ciclón que transformó para siempre a nuestra ciudad. Este recuerdo nos invita a reflexionar sobre la fuerza de la naturaleza, la resiliencia de nuestro pueblo y la capacidad de Encarnación para renacer con esperanza”, sostuvo el intendente Luis Yd en un comunicado oficial.
El ciclón del 26
El 20 de septiembre de 1926 quedó grabado en la memoria colectiva de los encarnacenos como un acontecimiento de tragedia, luto, y solidaridad. Las crónicas dan cuenta que ya casi caída la noche, alrededor de las 18:30 horas, desde el suroeste, desde el río, en forma repentina el cielo se oscureció completamente, y casi de inmediato se abatió sobre la parte del casco urbano cercano al río un feroz tornado seguido de intensas lluvias.
La intensidad del temporal provocó el derrumbe de casas y edificios en una amplia franja cercana al puerto, conocida como la “Villa Baja”, y dejó un tendal de muertos y heridos. Se calcula que entre 300 y 400 personas perdieron la vida, la mayoría en forma inmediata al quedar atrapadas entre los escombros. Otros resultaron gravemente heridos.
Héroes
Tras la devastación es poco lo que se podía hacer con los recursos locales. El cura párroco local, padre José Kreusser, fue uno de los primeros en reaccionar y llegar hasta el sitio. Pidió ayuda a un inmigrante alemán, un práctico de navegación de nombre Jorge Memmel, para buscar ayuda en la ciudad de Posadas. Interín llega hasta el sitio un canoero, que vivía en el barrio “Riacho”, intrigado porque toda la ciudad estaba a oscuras.

De acuerdo a los relatos, el hecho ocurrió ya entrada la noche, afectó solo una franja de la ciudad, en el centro de la "Villa Baja", y fue tan repentino y fugaz que mucha gente que vivía en la “Villa Alta” y otros sectores más al sur del epicentro del siniestro ni se había enterado del suceso inmediatamente.
Este canoero, Daniel Rodríguez Genes, apodado “Ministro”, fue quien a bordo de su canoa de remos cruzó al padre Kreusser y al navegante Memmel hasta la otra orilla del río para llevar la noticia y pedir ayuda.
Las autoridades posadeñas sin pérdida de tiempo enviaron ayuda sanitaria, alimentos, abrigos, para asistir a las víctimas. A la mañana siguiente, el gobierno nacional, presidido por Eligio Ayala, envió auxilio a través del ferrocarril, que entonces unía Encarnación con la capital del país.
Día de la solidaridad
Como en todo acontecimiento crítico, la tragedia que significó el ciclón de 1926 puso de relieve los aspectos más sombríos, y los sentimientos más sublimes que alberga el ser humano.
Según algunos cronistas de la época, en medio de la desgracia que vivían las familias afectadas, no faltaron quienes aprovecharon para cometer actos de rapiña en las casas destruidas, incluso con sus moradores muertos o agonizantes en su interior.

En contrapartida, muchas personas, propias y extrañas a la ciudad, dieron ejemplar muestra de solidaridad y empatía con las víctimas, ayudando a los heridos, y posteriormente en la nada fácil tarea de reconstruir o reparar viviendas.
Uno de estos ejemplos de solidaridad fue puesto de manifiesto por los vecinos posadeños, quienes desde la misma noche de la tragedia acudieron con ayuda de todo tipo.
En reconocimiento al gesto de estos ciudadanos, las comunas de Encarnación y Posadas, mediante sendas ordenanzas, declararon el 20 de septiembre como “Día de la solidaridad” entre ambas ciudades.
En este contexto, en el año 2022 fue instalada una placa recordatoria en el Mirador de la playa San José, donde ondean las banderas de Argentina y Paraguay.


