El programa Che Róga Porã 2.0, impulsado por el Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat (MUVH), atraviesa un momento de fuerte expansión y alta aceptación ciudadana. Desde su relanzamiento en abril de este año, la iniciativa registró un crecimiento exponencial en las postulaciones, gracias a nuevas modalidades de acceso que responden directamente a las necesidades de la población, especialmente de la clase media.
En diálogo con La Tribuna, el viceministro de Vivienda e Infraestructura, Víctor Villasboa, destacó que el éxito radica en haber escuchado a la ciudadanía. “La gente pedía la posibilidad de construir en terreno propio, y hoy esa es una de las opciones más solicitadas. El cambio respondió a la demanda ciudadana y la reacción fue inmediata: las postulaciones y preaprobaciones aumentaron de forma geométrica”, señaló.
El área metropolitana concentra la mayor cantidad de solicitudes, con ciudades como Luque, Ñemby y Capiatá a la cabeza. No obstante, el alcance es nacional y ya se reportan experiencias exitosas en capitales departamentales. “En Alto Paraná, por ejemplo, ya tenemos casos de familias que accedieron a su vivienda mediante el programa”, agregó el viceministro.
Además de la construcción en terreno propio, Che Roga Porã ofrece alternativas de viviendas terminadas y otras modalidades que agilizan la respuesta a la necesidad habitacional. Esto permite atender tanto a quienes desean iniciar un proyecto desde cero como a familias que buscan una solución inmediata.
Uno de los puntos aclarados por Villasboa es la percepción de que solo pueden acceder quienes no tienen deudas. “Eso no es cierto. Un ciudadano puede tener compromisos financieros, lo importante es que su nivel de endeudamiento sea acorde a su capacidad de pago. Lo que no puede ocurrir es que esté sobreendeudado”, puntualizó.
El programa también fomenta la educación financiera y la formalización de la economía. Las familias que no califican en un primer intento pueden regularizar su situación y volver a postularse en pocos meses. “Se trata de que el ciudadano pueda proyectarse y planificar con responsabilidad”, remarcó Villasboa.
En términos de financiamiento, Che Róga Porã cuenta con un fondo sólido que garantiza su continuidad en el corto y mediano plazo. Se financia con recursos propios y con un préstamo internacional de 200 millones de dólares gestionado por el Estado paraguayo, fondos destinados exclusivamente a ampliar la cobertura habitacional.
De cara al futuro, el gran desafío es consolidar el programa como política pública permanente. “Queremos que Che Róga Porã trascienda a distintos gobiernos. Cuando un programa es exitoso y tiene aceptación ciudadana, la misma gente exige su continuidad. Creemos que este modelo puede transformarse en política de Estado”, afirmó el viceministro.
El acceso a una vivienda digna es considerado uno de los patrimonios más importantes para cualquier familia. Por eso, el MUVH mantiene un esquema flexible y adaptado a la realidad de los postulantes, que eligen dónde quieren vivir de acuerdo con su trabajo, cercanía familiar y oportunidades de desarrollo.
En poco más de un año de implementación, Che Róga Porã muestra indicadores alentadores: crecimiento sostenido en las postulaciones, aceptación masiva en todo el país y la posibilidad concreta de que miles de familias accedan a su primera vivienda. Con financiamiento asegurado y nuevas fuentes en negociación, el programa apunta a consolidar su impacto en la clase media paraguaya y proyectarse como una de las políticas habitacionales más relevantes de las últimas décadas.


