La alegría albirroja sigue recorriendo el país. Un día después del heroico triunfo sobre Turquía, la nación guaraní celebra hoy por partida doble, la victoria que devolvió la ilusión mundialista y el Día del Padre, una fecha que encuentra a miles de familias unidas bajo los colores de la selección.
El gol histórico de Matías Galarza, la resistencia con diez hombres y la garra exhibida por el equipo de Gustavo Alfaro encendieron una fiesta que se extendió desde Asunción hasta el interior del país.
Tras 16 años sin ganar en una Copa del Mundo, la Albirroja recuperó la fe de todo un pueblo y llega con renovadas esperanzas al decisivo duelo ante Australia. Paraguay vuelve a creer. Paraguay vuelve a soñar. Y hoy, entre abrazos de padres e hijos, la pasión por la Albirroja se siente más fuerte que nunca.


