A horas para el inicio de una nueva edición de la mayor fiesta del fútbol global, los equipos intervinientes ultiman detalles para lo que será el debut mundialista. Pero antes, muchos de ellos sufrieron tratos severos a la hora de ingresar a territorio estadounidense.
Si bien se sabe del exhaustivo procedimiento estadounidense en aeropuertos y terminales terrestres, esta vez se les fue la mano con los propios protagonistas del gran certamen. Este manejo se entiende para los aficionados o personas ajenas al Mundial que coincidan en tiempo y lugar con el torneo, pero no así para los futbolistas, quienes son los actores principales en esta película llamada Copa del Mundo.
¿Es correcto meter en un interrogatorio de siete horas a la máxima estrella de un país interviniente de la Copa? ¿Para luego alegar una supuesta “confusión de identidad”? Esto le ocurrió a uno de los capitanes de la selección de Irak y autor del gol de la clasificación ante Bolivia en el repechaje: Aymen Hussein. El delantero fue retenido y su teléfono celular revisado durante la intervención de los oficiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). “Me trataron como un terrorista”, manifestó Hussein luego de ser liberado. Incluso, al fotógrafo de la delegación, Talal Salah, se le impidió entrar al país luego de la misma cantidad de horas de interrogatorio.
En paralelo, la selección de Senegal sufrió controles similares al pisar territorio estadounidense, en la misma pista del aeropuerto de la ciudad de San Antonio, Texas. Si bien ellos no estuvieron detenidos, la inspección fue desde la tradicional de maletas y detector de metales, hasta palpar el dobladillo, o ruedo, de los pantalones de los futbolistas. Lo mismo sucedió con Uzbekistán, recibido con perros y cacheos exhaustivos.
Esta suerte de inquisición a los protagonistas alcanzó su pico máximo con el árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, considerado el mejor juez de África en el 2025 y al que le negaron la visa americana. El colegiado llegó a aterrizar en Miami el pasado 6 de junio, pero le impidieron la entrada, ya que Somalia se encuentra en la larga lista de Estados cuyos ciudadanos están sujetos a una prohibición de viajar a EE.UU.
“Estoy muy, muy decepcionado. Simplemente soy un árbitro que intenta cumplir su sueño, el mayor sueño de mi vida: venir al Mundial”, expresó Artan luego 11 horas de interrogatorio y sufrir el dictamen final de la oficina migratoria estadounidense. “Tenía todos los papeles en regla. Tenía la visa correcta”, agregó.
Así, la que debería ser una fiesta de todo el mundo, con el color y calor que estamos acostumbrados, se ve salpicada por la rigurosa inspección del departamento migratorio de los Estados Unidos. Mientras se espera que la pelota empiece a rodar, se instala la incógnita, ¿Fue correcto este trato con los protagonistas, o se exageró en el manejo migratorio?











