Fútbol

El guerrero de las 500 batallas con la camiseta franjeada

Richard Ortiz alcanzó los 500 partidos con Olimpia en Chile y se convirtió en el segundo jugador en llegar a esa cifra con la institución de Para Uno.

| Por La Tribuna
Agregar La Tribuna en
Ortiz le dio a Olimpia el triunfo en el último superclásico con su tanto de cabeza.

Hay futbolistas que pasan por los clubes y otros que los marcan para siempre. Richard Ortiz pertenece a este último grupo. Con su presencia ante Audax Italiano en Chile, por la Copa Sudamericana, el mediocampista alcanzó los 500 partidos con Olimpia, una cifra que lo instala definitivamente en la historia grande de la institución.

“Este no fue un partido más, cumplí 500 partidos con la camiseta que amo, con la camiseta de mi vida. Mirar hacia atrás es recordar cada entrenamiento, cada batalla, cada alegría y cada golpe que me hizo más fuerte”, expresó el capitán franjeado en sus cuentas personales de redes sociales.

Su camino comenzó en el 2009, cuando dio sus primeros pasos en el mediocampo del equipo principal al lado del que parecía destinado a convertirse justamente en él, en Richard, pero el tiempo dictó otra cosa. A fuerza de entrega, profesionalismo, liderazgo y amor a la institución, se convirtió en el máximo referente del Olimpia en este siglo y acompaña a las otras figuras que engrandecen el cielo franjeado. Una identificación con estos colores pocas veces vista, y mucho menos en estos tiempos donde permanecer más de un lustro en un mismo club parece ser tarea imposible.

Ya con el paso de los años, Ortiz se convirtió en capitán, referente y voz autorizada dentro y fuera del campo. Incluso queda la duda, ¿Qué hubiese pasado si no se marchaba a Toluca en el 2013 y se quedaba a jugar la final de la Libertadores de ese año? Era el jugador que Olimpia necesitaba para “cerrar el partido” contra Mineiro y alcanzar la tan ansiada cuarta estrella continental. Pero Richard entendió que, en ese momento, la forma de ayudar al club de sus amores era con una transferencia, para alivianar la carga económica y brindar un oxígeno importante en ese aspecto.

Tras sumar experiencia en el cuadro mexicano y en Libertad, retornó a su lugar en el mundo, reforzando su vínculo irrompible con el Decano. Cada regreso fue una reafirmación de pertenencia, como si su destino estuviera inevitablemente ligado al club.

En el plano deportivo, su impacto se mide en títulos, pero también en partidos decisivos. En ese contexto, se ganó un apodo que lo define: el “amo y señor de los superclásicos”. Su presencia en los duelos ante el tradicional rival se volvió sinónimo de carácter, liderazgo y momentos determinantes, como los goles de chilena. Hay que buscar si existe en el mundo otro jugador con dos tantos de chilena ante su clásico rival.

Los números respaldan su legado. Alcanzar los 500 partidos no es una marca común y habla de una regularidad sostenida durante más de una década. Para ponerlo en contexto, Richard abrió la puerta de los 500 y encontró solamente a otro ídolo en esa habitación: Éver Hugo Almeida, que con 578 presencias es el máximo en la historia del club.

Hoy, con medio millar de encuentros disputados, Ortiz refuerza su mote de leyenda y va por más. Mientras él celebra una historia construida con esfuerzo, compromiso y sentido de pertenencia, la fanaticada decana lo disfruta en cada juego y espera coronar su extensa carrera con un título internacional.

Richard Ortiz, el guerrero que rompe con la coyuntura actual y ya suma 500 batallas con el club de sus amores.

También te puede interesar

Últimas noticias