El combinado norteamericano cerró su preparación de marzo con dos derrotas ante selecciones europeas de primer nivel. Primero cayó 5-2 frente a Bélgica y luego volvió a tropezar, esta vez por 2-0 ante Portugal, en Atlanta.
En ambos encuentros, el equipo dirigido por Mauricio Pochettino mostró dificultades defensivas y falta de contundencia en ataque. Ante Portugal, los goles de Francisco Trincão y João Félix marcaron la diferencia en un partido donde Estados Unidos generó situaciones, pero no logró capitalizarlas.
El balance de la ventana es preocupante para un seleccionado que será anfitrión del Mundial y que deberá enfrentar, entre otros, a Paraguay en la fase de grupos. Es cierto, fueron caídas ante rivales de jerarquía que dejan interrogantes, pero lo que se cuestiona en la parte alta del continente son las formas, el hecho de no convencer faltando tan poco para la Copa del Mundo.
En contraste, Australia llega con mejores sensaciones. Los Socceroos disputaron sus amistosos dentro del combo de amistosos internacionales y lograron dos triunfos: primero un ajustado 1-0 ante Camerún y luego una contundente goleada 5-1 sobre Curazao.
El triunfo ante Camerún se resolvió en el tramo final, mientras que frente a Curazao el equipo mostró mayor contundencia ofensiva, destacándose una segunda mitad arrolladora para cerrar la ventana con confianza.
Más allá de los resultados, el equipo oceánico aprovechó estos compromisos para probar variantes y consolidar una base competitiva, pensando en un grupo exigente que compartirá justamente con Paraguay, Estados Unidos y con Turquía, el último de los clasificados.
¿Ganar ante rivales de menor peso o ganar roce internacional ante equipos de primera línea, qué es lo que importa? Lo primero te eleva la confianza y la moral del grupo, y lo segundo ayuda a medir tu nivel y saber su ubicación casi exacta, como lo hizo Paraguay contra Marruecos.








