El Decano jugó su mejor partido desde la creación de oportunidades y la generación de juego, pero sigue con el déficit de la definición. Otro partido más en el que un solo gol es suficiente para encadenar triunfos.
La superioridad del líder de la tabla se notó desde los primeros minutos. Tras unos minutos de estudio y armado ofensivo, Olimpia empezó a pisar el acelerador para generar chances frente al arco defendido por Alfredo Aguilar.
Si bien en los papeles previos Adrián Alcaraz empezó como un extremo izquierdo, con el correr del reloj se fue metiendo al medio para acompañar a Sebastián Ferreira en el doble nueve y hacer trabajar a los centrales rivales.
Ese espacio dejado por Alcaraz en flanco zurdo fue ocupado por Alan “Coyote” Rodríguez y sus centros, justamente, se convirtieron en armas principales de Olimpia. Así, primero envió un pase a la cabeza de Ferreira que conectó de buena manera y acertó el palo, cuando Aguilar ya estaba vencido. Luego, por la misma vía, aparecieron otras ocasiones con Alcaraz como finalizador y el portero luqueño como protagonista; lentamente el experimentado Aguilar se iba convirtiendo en figura.
Transcurrían los minutos y Luqueño no podía unir líneas y conectar del medio para arriba, le costaba tener el balón y entendió que, en este tramo, resistir era la tarea principal. Mientras, Olimpia se cansaba de desperdiciar chances, a veces por fallos propios y en otras por intervenciones de Aguilar, de firme postura en la primera parte.
La polémica también se instaló en este tramo con dominio decano con un par de acciones que todo Olimpia pidió penal, especialmente en una mano de Facundo Wiechnieak que el árbitro vio, pero dictaminó que no fue intencional.
Recién en el epílogo de la etapa inicial el Auriazul introdujo a Gastón Olveira en el partido tras un largo período como espectador de lujo. Y el arquero respondió. Primero en una doble tapada espectacular, que al final fue off-side, y luego en un difícil disparo rasante y potente de Ángel Benítez. Así, ya con dos equipos sobre el campo de juego, finalizó la primera mitad con el marcador en blanco.
Esa tendencia se mantuvo durante el primer cuarto de hora de la complementaria. Los dirigidos por Pedro Sarabia salieron a jugarle de igual a igual al Franjeado y repartieron la tenencia del esférico, incluso generando un par de situaciones peligrosas frente al pórtico de Olveira.
Sin embargo, esa paridad en el trámite duró poco; Olimpia repitió la misma estrategia que en la etapa inicial para volver a volcar la cancha a su favor. Presionando en la salida y recuperando el balón en campo rival, los hombres de “Vitamina” Sánchez asfixiaban a sus contrarios forzándolos al error, pero el gol aún no llegaba.
Hasta que, promediando la etapa y por la vía favorita de Olimpia en el encuentro, finalmente el grito sagrado se escuchó en el Defensores del Chaco. Una buena pared en banda derecha derivó en un centro de Raúl Cáceres para que el capitán Richard Ortiz, apareciendo como centrodelantero, conecte con la cabeza y logre vencer al inquebrantable Aguilar.
Con la ventaja parcial, el Decano siguió en campo antagónico en busca del segundo, aprovechando que su rival sintió el golpe y tambaleaba, aunque no caía. A Luqueño le costó unos minutos recuperarse y ya en el final, consciente de que quedaba poco, volvió a inquietar a Olveira.
Al final, Olimpia volvió a sumar de tres por solo un gol de diferencia y termina la primera rueda del Apertura como puntero y único invicto del certamen.



