El capitán del Rey de Copas, Richard Ortiz Bustos, una vez más hizo de las suyas en el partido más relevante del fútbol paraguayo: el superclásico. Fue el autor del único tanto del cotejo que le permitió a Olimpia extender la racha positiva de no perder hace cuatro años en La Nueva Olla.
Específicamente la cosecha es la siguiente: cinco partidos ganados y cinco empates en este terreno. También, en su historial sumó 49 enfrentamientos ante Cerro Porteño desde el 2009, con una productividad de 7 anotaciones y, a nivel general vistiendo la camiseta franjeada registró 489 lances, 52 goles y 48 asistencias, sin dudas unas estadísticas más que loables.
Richard demostró verdaderamente que sabe jugar este tipo de partidos, con sus limitaciones, pero la jerarquía es su investidura por el cual hoy se lo cataloga como el “amo y señor de los clásicos”. Es admirable lo del experimentado centrocampista porque tuvo que bancarse las innumerables críticas de sus propios hinchas, quienes muchas veces por el fanatismo terminan cayendo en el pecado de la ingratitud, que es entendible, ya que en el fútbol predomina más el corazón y la pasión que la razón.
Aún así, Ortiz hizo caso omiso a las palabras negativas, respetando por supuesto las opiniones de la afición y continuó enfocándose netamente en su propia persona, para poder aportar lo mejor en cuestiones deportivas. Con una buena pretemporada, disciplina y responsabilidad, hoy se lo ve completamente entero y siendo parte de la columna vertebral más determinante en el onceno titular de cada entrenador que ha llegado a la institución de Para Uno, en la actualidad, Pablo “Vitamina” Sánchez.
Desde luego, al ser capitán y el jugador con más experiencia no solo en los clásicos sino también en la actual plantilla, es evidente que la mayor presión se ejercerá sobre su figura. Sin tapujos, se puede afirmar que, sin Richard, no hay liderazgo dentro de la cancha y es quien le da identidad al concepto del escudo franjeado, hoy retomando la punta del torneo.
¿Podrá tener malos partidos? Desde luego que sí, pero su pasta de líder hace que prevalezca la actitud cuando no se encuentra el funcionamiento. Esto se ha demostrado no solo en los torneos locales, sino también en las competencias Conmebol.
Señoras y señores, aplaudan al capitán, el catedrático de los superclásicos.
Sacrificado desempeño de Adrián Alcaraz

La ausencia de Sebastián Ferreira fue un poco pesada para lo planificado por el estratega argentino Pablo “Vitamina” Sánchez. Pero es menester decir que este detalle no se sintió para nada en lo que fue el trámite del partido ante el Ciclón.
El elegido indiscutible y reemplazante directo fue Adrián Alcaraz, quien tiene aún una riña con los goles, pero su performance fue fundamental en la ofensiva del Decano. Jugó como único centrodelantero, acompañado primeramente de Fernando Cardozo y Hugo Quintana como articuladores por los extremos, con una propuesta de juego prudente, apostando a los contragolpes, luego ingresaron Tiago Caballero, Eduardo Delmás y Luis Abreu para la gestación de ataques.
La forma en que se paró Olimpia, obligó a Alcaraz a correr el doble de lo normal, conociendo sus características de ser una figura que va para molestar, tiene potencia y velocidad. Precisamente cumplió con esa función a la perfección, más allá de no haber anotado y hoy demuestra que ha mejorado bastante su versión 2025 en la que no se pudo destacar de la manera deseada.
En la actualidad, Adrián Alcaraz se ha convertido en el as bajo la manga de “Vitamina”, en todos los partidos registró excelentes rendimientos, su productividad hizo que ganara la confianza del DT y que cambiara la mirada negativa de los hinchas franjeados hacia él. Ahora, lo elogian y lo felicitan por su sacrificio, un detalle que sacó a flote más aún en este partido ganado contra la vereda del frente.
De continuar así, quizás por el camino pueda afianzarse con eso que le falta, el gol. El fútbol es un estado anímico constante y este buen presente de Alcaraz, hay que cuidarlo.



