Cuarenta y ocho años después de la caída del que debió ser el techo del estadio Comuneros, propiedad entonces de la Confederación Paraguaya de Básquetbol, movidos por este sentimiento que genera la historia y el afán de hacer justicia, se ha instalado esta fuerte corriente de apoyo a la creciente iniciativa para convertirla en una causa nacional.
En ese sentido, Gerardo Molina, uno de los amantes del baloncesto que impulsa la campaña de recuperación del estadio Comuneros, habló hace unos días en el programa Foul & Vale emitido por La Tribu Deport 1120 AM.
Comentó que no se trata solamente de un estadio, sino que ellos apuntan a armar un complejo para el desarrollo integral de los deportistas. Un Centro de Alto Rendimiento que incluya escuela, colegio y albergue para aquellos atletas del interior del país. La idea central es formar deportistas de élite, no solamente basquetbolistas, que más adelante puedan representar al Paraguay en competencias internacionales y lleven nuestra bandera a los más recónditos rincones del planeta.
La Confederación Paraguaya de Básquetbol también tomó como bandera la lucha por esta causa. El presidente informó que a partir de ahora, hasta nuevo aviso, todos los torneos de Primera División organizados por el ente matriz llevarán el nombre de “Por la recuperación del estadio Comuneros”. Las Ligas Nacionales, en femenino y masculino, que arrancan en abril serán los primeros certámenes bajo esta denominación.
Incluso antes que el fútbol, los mal denominados deportes menores trajeron gloria al país con las primeras consagraciones en disciplinas colectivas y el mítico estadio Comuneros fue testigo principal de aquellas gestas. Las selecciones de baloncesto femenino, comandadas por la excelsa Edith Nunes, y el combinado nacional de fútbol de salón campeón del primer sudamericano de esta disciplina son solamente algunos ejemplos de los hitos que tuvieron lugar en el recordado recinto deportivo que busca renacer.


