Primer tiempo: Mejor plantado el Barcelona
Los primeros quince fueron francesas. El equipo dirigido por Luis Enrique impuso su fútbol rápido y explosivo por las bandas, con Mpappé y Nuno Méndez como las piezas claves para debordar y generar peligro con su habilidad y diagonales a las espaldas de los laterales del Barcelona.
Pero poco a poco los Cules respondieron recuperando dominando en el medio campo y juntando pases para que los volantes rompan líneas y se filtren entre ellas. Las propuestas estaban en la mesa.
A la media hora de partido entre el frenesí del ida y vuelta, el duelo lo gano el visitante. Llego el gol de Raphina, a los treinta y siete minutos luego de una gran jugada previa, tomaba el rebote y colocaba el primero del partido.

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Segundo tiempo: Cuestión de personalidad
Arrollador comienzo del PSG. Solo cinco minutos necesitaron los dirigidos por Luis Enrique. A los cuarenta y ocho Ousmane Dembelé asistió a su cita con la inexorable ley del ex y empataba el partido. Dos minutos después, dormido el Barcelona, gran pase de Fabián Ruiz y Vithina lo daba vuelta. No lo podía creer Xavi Hernández.
No le temblo el pulso al entrenador español para hacer los cambios correspondientes y tiraba a la cancha a Pedri que comando el ataque y fue el eje del partido. Y de sus pies salió el pase para Raphina a las espaldas de los centrales, y el brasilero con una definición excelsa lo empató a los sesenta y dos.
Ese gol le dio vida al Barcelona, que volvió a aceitar la maquinaria. Se los vio mucho más sólidos en lo anímico y aprovecharon su momento. Córner a favor del equipo Culé, mala defensa del PSG y Andreas Crhistensen de cabeza lo daba vuelta a los setenta y siete minutos para el Barcelona
Ni el tiempo, ni las ideas sobraban al PSG, y todo termino en victoria para el equipo Catalan que logra una gran victoria de visitante.


