Gustavo Gómez: "Alfaro vino a humanizar la selección"

El capitán Gustavo Gómez puso en palabras el cambio profundo que vive la Albirroja: liderazgo, dignidad y legado. Servir al país, dejar la vida por la camiseta y sembrar el camino para los que vienen.

| Por Rodrigo Raúl López Riquelme

Gómez habló en la segunda edición del programa Super Deport, por La Tribu Deport 1120 AM, y dejó conceptos que van más allá de la coyuntura futbolística. Porque en su mirada, el proceso actual no se explica solo por resultados o esquemas tácticos, sino por una reconstrucción humana y cultural que devolvió sentido de pertenencia a la selección paraguaya.

“El profe vino a dignificar, no solamente a los jugadores, sino a toda la gente que trabaja en la selección”, afirmó el zaguero del Palmeiras, marcando una diferencia que, puertas adentro, fue determinante. “Nos dimos cuenta que él vino a entrenar no solamente a jugadores, sino a personas”, agregó, destacando el trato igualitario y el respeto hacia todos los que forman parte del grupo.

Desde ese punto, el capitán enlazó el presente con una idea que atraviesa toda su carrera en la selección: el legado. “Independientemente de cualquier resultado hay que estar en la selección, hay que servir a tu país, a la Albirroja”, sostuvo, convencido de que el mayor triunfo de este proceso es el mensaje que queda para las nuevas generaciones.

"Cuando va a la selección, uno tiene que dejar la vida”

Gómez fue claro al señalar que el objetivo deportivo siempre es clasificar al Mundial, pero que existe una responsabilidad aún mayor. “Para mí lo más importante es dejar ese legado a la nueva generación, a los más jóvenes. Que nunca se tiene que decir no a la selección y que cuando uno va tiene que dejar la vida”, remarcó, con palabras que explican su liderazgo silencioso y constante.

En ese contexto, recordó los años difíciles, los golpes y la frustración acumulada. “Este grupo resistió varios años, trabajó independientemente de cualquier resultado”, dijo, valorando a quienes sostuvieron el proceso cuando los resultados no acompañaban. Para Gómez, esa experiencia fue clave para que hoy la camiseta vuelva a sentirse defendida “a muerte”.

El defensor también subrayó que el cambio no fue improvisado. Reconoció que Alfaro tiene un fuerte impacto anímico, pero aclaró que “un 80 o 90 por ciento” del éxito responde al trabajo táctico. “Es un maestro del fútbol, sabe leer los partidos y transmitir el mensaje”, afirmó, derribando la idea de que todo pasa solo por la motivación.

Hoy, desde su lugar de capitán y referente, Gustavo Gómez observa a la selección también como hincha. “Estamos disfrutando como paraguayos ver a nuestra selección”, confesó. Y en ese disfrute aparece el verdadero triunfo: una Albirroja que volvió a ser humana, competitiva y orgullosa de representar a su país.

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