Cerro Porteño vivirá hoy una de esas jornadas que trascienden el calendario y se instalan en la historia institucional del club. Los socios azulgranas acudirán a las urnas para elegir a la nueva Comisión Directiva en un escenario definido y sin dispersión: dos listas, dos proyectos y dos nombres propios que concentran la atención de todo Barrio Obrero.
La Lista 1, encabezada por Blas Reguera, y la Lista 7, con Carlos Rejala como candidato principal, protagonizan una pulseada directa por la conducción del Ciclón. No hay terceras vías ni alternativas intermedias. El mensaje del socio será nítido y el resultado marcará el inicio de una nueva etapa política en la institución.
El padrón electoral está conformado por 15.088 socios habilitados, quienes podrán votar en un total de 50 mesas que estarán distribuidas en el área de estacionamiento de La Nueva Olla. En la planta baja, las mesas 1 al 7 estarán destinadas a socios vitalicios, mientras que las mesas 8 al 18 corresponderán a socios activos. En el nivel 1, se ubicarán las mesas 19 al 43, también para socios activos, garantizando un flujo ordenado y ágil durante toda la jornada.
Además de la presidencia y vicepresidencias, la elección definirá la integración de la futura dirigencia con el ingreso de siete miembros titulares y cuatro suplentes, conformando el equipo que tendrá a su cargo decisiones deportivas, económicas e institucionales en un contexto exigente, con desafíos locales e internacionales.
Cerro elige autoridades en una jornada cívica que se espera sea ejemplar, con dos propuestas interesantes para el futuro del club. Al final, el poder lo tendrá el socio que con su voto decidirá quién será la nueva cabeza institucional del popular cuadro capitalino.
Un coliseo que proyecta al Cerro del futuro
Más allá del clima electoral, Cerro Porteño también transita días de fuerte simbolismo estructural con el avance de una obra largamente esperada. El nuevo polideportivo azulgrana ya es una realidad y apunta a convertirse en un pilar para el desarrollo integral del club y de todo el deporte paraguayo.
El moderno escenario tendrá una capacidad para 3.500 personas sentadas, ampliable a cerca de 4.000 espectadores cuando se trate de eventos especiales, como espectáculos culturales o conciertos. No se trata solamente de una infraestructura deportiva, sino de un espacio multifuncional pensado para ampliar el impacto social y económico de la institución.
“Este polideportivo estaba en mi pensamiento incluso antes que La Nueva Olla”, reveló Juan José Zapag a la prensa presente el día jueves. A su vez, el presidente saliente se comprometió a terminar la obra en un plazo máximo de tres meses, resaltando todas las virtudes que tendrá el nuevo coliseo: “Ahora todavía no luce este estadio, van a ver cuando esté listo”, comentó.
“Este estadio lo soñamos y lo hicimos. Una realidad para la mitad más uno, para que Cerro Porteño juegue de local en su casa, acá en Barrio Obrero”, sostuvo para finalizar.
La obra representa una inversión cercana a los 3 millones de dólares, con un respaldo clave de la Conmebol, lo que permitió elevar el estándar del proyecto y ajustarlo a exigencias internacionales. El inicio formal de los trabajos se dio con la palada inicial el 6 de agosto del 2024, marcando el arranque de una construcción que avanzó a ritmo sostenido.
Según el cronograma establecido, el polideportivo estaría terminado en el mes de marzo, convirtiéndose en otra de las herencias más visibles de la gestión saliente. Será un espacio destinado a disciplinas como básquetbol, futsal, handball y vóley, además de eventos institucionales y culturales que ampliarán la vida social del club más allá del fútbol.


