El boxeo paraguayo ha tenido grandes figuras a lo largo de su historia. Pero tardó mucho en disfrutar de un primer titulo continental. El mismo llegó de la mano del gran Kid Pascualito (Valentin Galeano) el 3 de marzo de 1968 cuando por KO derrotó a domicilio en la Plaza de Toros de Quito, Ecuador al titular de los gallos, Angel "Petiso" Sanchez.

El brasileño Silva se refugia en las cuerdas ante el ataque de Sebastián Mosqueira
El segundo monarca oriundo de nuestro pais fue Sebastián Mosqueira, nacido hace exactamente 75 años, el 20 de enero de 1951. Capiatá fue su cuna, así como la del último campeón sudamericano que tuvo nuestro pais, Isidro Ranoni Prieto.
Este gran deportista, no solo fue campeón sobre el ring sino debajo de él en la vida. Supo valorar lo que le dio el deporte y hasta hoy (con una salud de hierro) hace footing todos los dias y lleva una dieta metódica y una conducta disciplinada lejos del tabaco y el alcohol. Formó una hermosa familia, con el gran amor de su vida, también capiateña (Nilda Lara) con quien tuvo dos hijas (Nilda Maria, hoy médica y Diana Maria, comunicadora) y nietos con quienes hoy celebrará los tres cuartos de siglo de existencia.
Su boxeo dotado de alta técnica, más que de potencia, como su antecesor, demostró que también por esa via se puede llegar a la más alta consideración y estima, como a nivel mundial otro claro y contundente ejemplo fue el mendocino Nicolino Locche, apodado el "intocable".
Sebastián fue ganador del título sudamericano de los pesos ligeros, el 9 de marzo de 1978. Obtuvo la corona por puntos al imponerse en fallo unánime al brasileño José Silva Rodrigues. Se convirtió de este modo en sucesor de Kid Pascualito y precursor de varios nuevos campeones que nuestro pugilismo conoció entre quienes el más grande fue el Toro Varadero Juan Carlos Giménez.
Ya no pudo ser el Comuneros (desaparecido a raiz de un meteoro y posterior expropiación de la Comuna) el escenario de esta conquista. Se tuvo que imporvisar un escenario ocasional, montandose el ring en el campo de futbol del club Olimpia, el estadio Manuel Ferreira, donde cerca de 15.000 personas disfrutaron de la primera definición favorable a un paraguayo en pelea por titulo sudamericano en Asunción.
Desde su debut en el campo rentado en Formosa, Argentina, el 28 de abril de 1972, combate que terminó empatado ante el local Santos Petrosky, desarrolló doce años de carrera. Despues de varias defensas y de perder el titulo ante el argentino Jesus Eugenio Romero, tuvo la intención de recuperarlo por lo que desafío en su propio patio en San Salvador de Jujuy al nuevo monarca. Luchó con valentía y ambos terminaron de pie. Pero el fallo fue para el local. Esa pelea se celebró en el estadio de la Federación Jujeña de Basquetbol, el 14 de diciembre de 1984. A su regreso, su hija mayor, le pidió que cuelgue los guantes. Y así lo hizo. Lo que nunca abandonó fue la disciplina que aprendió en el deporte y que es el mayor de los legados para una vida ejemplar, integra y sana. Tampoco dejó el pugilismo del todo, pues lo mucho que aprendió en su largo andar por los cuadriláteros, lo sigue hasta hoy brindando a los jóvenes, ya como entrenador.

Su ejemplo de vida es un legado para las nuevas generaciones de boxeadores, al demostrar que se puede ser todo un triunfador tanto arriba como debajo del ring. Aspectos de su vida, fueron tambien plasmados en el libro cuya tapa se reproduce arriba de estas lineas, escrito por la periodista Adriana Decoud Casas.
En la gráfica de portada, la cobertura de LA TRIBUNA de uno de sus más contundentes triunfos. el viernes 7 de marzo de 1980 en el Rowing, por KOT en el 7o. ante el argentino Rubén Hilario Ayala.
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