La preinauguración será un acto que convocará a dirigentes, deportistas, socios e invitados especiales, y servirá de antesala a la inauguración definitiva de un coliseo con capacidad para cerca de 5.000 espectadores (4.300 butacas y 42 camarotes), equipado con instalaciones modernas: áreas de entrenamiento, vestuarios de alto nivel, espacios para prensa, salas médicas, estacionamiento ampliado y una logística pensada para albergar tanto competencias nacionales como eventos internacionales. Este nuevo escenario permitirá a Cerro Porteño no solo competir con clubes que ya cuentan con instalaciones similares en el exterior, sino también integrar de manera orgánica el fútbol con otras ramas deportivas, tal como lo hacen instituciones referentes en Europa y Sudamérica.
La palada inicial se dio en agosto del 2024 y en este año llegará a su finalización en el mes de marzo, según lo estipulado por la empresa encargada de la construcción. Por sugerencia del presidente de Conmebol, Alejandro Domínguez, el nuevo coliseo llevará el nombre del mandatario saliente de la institución de Barrio Obrero, Juan José Zapag, un hombre que se encargó de renovar casi por completo las instalaciones del club; desde el estadio de fútbol, pasando por el Parque Azulgrana y, ahora también, el flamante polideportivo.
La obra no se limita solo al futsal FIFA, disciplina donde Cerro ostenta el título de ser campeón continental. El club contempla su utilización para voleibol, handball, básquetbol, gimnasia y otros deportes. La intención es consolidar un modelo que se ha observado en clubes de fútbol de gran tradición en el mundo, donde el coliseo propio —cercano al estadio principal— sirve como sede de entrenamientos y competencias de alto nivel. Ejemplos cercanos de este enfoque pueden verse en clubes europeos como el Barcelona o el Real Madrid, que cuentan con espacios propios para deportes múltiples, potenciando el desarrollo formativo y competitivo bajo un mismo estandarte institucional.
El impacto para el deporte paraguayo es notable. Cerro Porteño, reconocido como uno de los clubes más populares y con mayor base de hinchas del país, ofrece ahora una casa para el deporte más allá de la pelota de fútbol. Esto no solo eleva las expectativas de crecimiento de las secciones amateur y profesional, sino que también amplía las oportunidades de competencia para atletas de otras disciplinas que históricamente han carecido de escenarios propios de primer nivel.
La relevancia de este entorno también fue puesta en valor por la dirigencia azulgrana, que no descartó la posibilidad de que el moderno polideportivo sea sede de los comicios presidenciales del club el 31 de enero. Esta doble función —deportiva y social— refuerza la idea de que la infraestructura adquirida no es solo para competencias, sino para consolidar una comunidad más amplia en torno al club.
Con este polideportivo, Cerro Porteño no solo invierte en ladrillos y cemento, sino que apuesta a construir un deporte paraguayo más integral con instalaciones de primer nivel; un espacio de oportunidades para que generaciones de deportistas compatriotas puedan soñar, competir y crecer. La cita para observar este salto cualitativo será el 29 de enero, cuando las luces del nuevo coliseo se enciendan por primera vez.



