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El arco de la Albirroja tiene una pugna abierta rumbo al Mundial

Sin dueño legítimo, al menos públicamente, la pulseada por defender el pórtico continúa en disputa ya entrando al primer mes del año de la Copa del M…

| Por La Tribuna
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El “Gatito” Fernández y Orlando Gill en un entrenamiento de la última gira de la selección.

Sin dueño legítimo, al menos públicamente, la pulseada por defender el pórtico continúa en disputa ya entrando al primer mes del año de la Copa del Mundo. A los candidatos conocidos y con experiencia en el arco de la selección, un histórico nominó a un hombre fuera de los comunes, pero que tranquilamente puede dar batalla en esta lucha.

A pocos días de cerrar el año, José Luis Chilavert manoteó el tablero al postular a Gastón Olveira como uno de la Albirroja, abriendo el debate en un lugar de la cancha aún sin nombre propio.

Durante los días anteriores nos tocó repasar a los defensores, luego fue el turno de los delanteros, y hoy la lupa se posa sobre una posición tan determinante como sensible: el arco de la selección paraguaya. A solamente meses para el Mundial 2026, la Albirroja aún no tiene un guardián indiscutido bajo los tres palos, muy diferente a ediciones pasadas de Paraguay en Mundiales cuando el arquero salía prácticamente de memoria y sin una sola duda. En ese contexto, José Luis Chilavert, el arquero más emblemático de la nuestra historia, sorprendió al postular a Gastón Olveira como candidato a custodiar el arco en la Copa del Mundo.

La afirmación del excapitán no pasó desapercibida. Olveira, actual arquero de Olimpia, uruguayo de nacimiento y en proceso de nacionalización paraguaya (cumplirá con todos los requisitos en enero), todavía no debutó con la selección, pero su rendimiento sostenido en el fútbol local y su liderazgo en uno de los grandes de nuestro medio lo colocaron en el centro de la escena. La sola mención de Chilavert reabrió una discusión que parecía dormida: ¿está definido el arquero titular de Paraguay o la pelea está más abierta que nunca?

La respuesta, al menos desde lo formal, parece clara. Gustavo Alfaro no ha hecho pública ninguna elección definitiva, ni siquiera tácitamente. Por el contrario, el entrenador argentino ha sostenido en cada convocatoria una competencia constante, apostando a la regularidad, el presente y la respuesta en los entrenamientos. En ese escenario aparecen nombres que ya son habituales en las listas y que conocen el proceso desde adentro.

Roberto Júnior Fernández parte con una leve ventaja por experiencia. “Gatito” supo ser titular durante todo el ciclo de Eliminatorias con Alfaro como DT, atravesó momentos de alto nivel y también etapas irregulares, pero siempre se mantuvo como una referencia. Su recorrido internacional y su conocimiento del puesto en partidos de alta exigencia juegan a favor, aunque su falta de ritmo en el último año podría ser determinante a la hora de elegir al titular.

Orlando Gill es otro de los arqueros que se ganó su lugar en la consideración del cuerpo técnico. De crecimiento sostenido, con presencia y personalidad, representa una alternativa que combina proyección con presente. Ya tuvo sus minutos en amistosos, e incluso contra Perú por las clasificatorias, y no desentonó. Juan Espínola, por su parte, ha demostrado solvencia cada vez que fue requerido y se mantiene como una opción confiable, mientras que Aldo Pérez aparece como una apuesta que responde a la idea de ampliar el abanico y no cerrar puertas de manera anticipada. Tampoco hay que olvidarse de Carlos Coronel, guardián del arco en una época oscura que puede retomar su gran nivel en su nuevo equipo.

En ese contexto, la figura de Olveira irrumpe como un factor externo no menor. Aún sin minutos oficiales con la Albirroja, su eventual habilitación genera expectativa y también interrogantes. Chilavert lo dijo sin rodeos: “Si legalmente está habilitado, (Alfaro) debe llevar a Olveira de Olimpia”. No es un respaldo menor viniendo de quien defendió el arco paraguayo en tres Mundiales y marcó una época.

Más allá de nombres propios, Paraguay llega a esta etapa con varias opciones para el puesto. Lejos de depender de un solo arquero, el seleccionado cuenta con variantes, estilos diferentes y un margen de competencia que eleva el nivel interno. Alfaro lo sabe y parece cómodo en esa indefinición, consciente de que el Mundial se empieza a jugar mucho antes del pitazo inicial.

El arco de la Albirroja, históricamente un símbolo de carácter y personalidad, hoy vuelve a ser tema de discusión. Algunos corren con cierta ventaja por sobre los demás, pero lo cierto y lo concreto es que todas las cartas son buenas; lo que eleva la competencia interna y disminuye la preocupación de la fanaticada. Serán meses de definición, donde cada detalle contará en esta lucha por defender el pórtico albirrojo.

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