La presencia del presidente de Conmebol entre las figuras destacadas en el sorteo del Mundial 2026, reconocida por CNN en Español, simboliza la proyección adquirida por el fútbol sudamericano bajo su gestión.
Que un medio global como CNN en Español incluya a Alejandro Domínguez entre las figuras del sorteo del Mundial 2026 no es un detalle para pasar por alto. Es una señal del lugar que hoy ocupa Sudamérica en el mapa del fútbol y del peso específico de un dirigente que lleva casi diez años al frente de la Conmebol. Esa imagen, en la alfombra donde normalmente se destaca a futbolistas históricas, estrellas de otros deportes y artistas relacionados al fútbol, refleja un reconocimiento más allá de los resultados en cancha; representa la construcción de una reputación sólida en un escenario donde el fútbol es, también, política y gestión.
Cambio rotundo en sólo una década
Domínguez asumió la presidencia de la Conmebol en enero de 2016 en un momento complejo. La confederación llevaba el peso de escándalos de corrupción que habían erosionado su credibilidad y generaban desconfianza internacional. Su llegada marcó el inicio de una etapa de reformas estructurales y de renovación de la imagen del ente sudamericano. Con una agenda centrada en la transparencia, el orden administrativo y la profesionalización de las competencias, su gestión buscó transformar aquel estigma en una reputación basada en la seguridad y el crecimiento.
El impacto de esas políticas se percibe en varias direcciones. Económicamente, la Conmebol consolidó contratos de derechos de transmisión y marketing que aumentaron los ingresos y permitieron mayores premios en competencias como Copa Libertadores y Sudamericana, reforzando su atractivo para los clubes y los mercados globales. Las cifras crecieron, y con ellas la visibilidad y el poder de negociación del fútbol sudamericano frente a otras confederaciones.
En infraestructura, proyectos de mejora en estadios, programas de desarrollo juvenil y capacitación para árbitros y entrenadores ampliaron el alcance de la gestión, sumando capacidades técnicas a las tradicionales pasiones del continente. No fue solo gastar recursos; fue diseñar procesos que ayuden a sostener el largo plazo. Equipos que competirán en torneos internacionales el año que viene se financian con ese nuevo marco competitivo que fortaleció a las ligas locales y a sus clubes.
Competencias al más alto nivel que reflejan la evolución
Pero, sin dudas, los resultados que más impactan son los que se ven en cancha. El nivel de competencia en la Copa Libertadores y Sudamericana, y el crecimiento de torneos juveniles y femeninos son ejemplos de que Sudamérica hoy compite con fundamentos, no solo con historia. También está la confirmación del Mundial 2030 en esta parte del globo, que podría ser todavía mejor si se consiguen más partidos dentro de esa cita ecuménica. Hechos que sostienen la percepción de Domínguez como figura destacada en una cadena internacional; quizás la más conocida del mundo; durante el sorteo del torneo más importante del fútbol.
Paraguay, orgulloso de que un nacido en su tierra ocupe ese lugar de referencia, sabe que no es casualidad; sino causalidad. Es el fruto de años de trabajo constante, manejo estratégico y una visión que logró posicionar al fútbol sudamericano en un lugar de respeto tras una etapa de turbulencias. Casi diez años después de haber tomado la posta en un momento crítico, Domínguez se encargó de cambiar la percepción de la Conmebol con el resto del mundo y, con trabajo, muestra la evolución de toda la región. Por todo esto, la presencia en la alfombra del Mundial 2026 no es solo una anécdota mediática; se trata de la reivindicación de una figura que; desde su lugar; colaboró para que el fútbol sudamericano crezca y suba niveles en el gran escena


