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El guaraní cotiza alto y aumenta valor en el mercado internacional

Y no, no estamos en la sección de economía. Está en la página correcta, señor lector, en la de deportes. En los últimos días de este año que se va, u…

| Por La Tribuna-

Y no, no estamos en la sección de economía. Está en la página correcta, señor lector, en la de deportes. En los últimos días de este año que se va, una nueva actualización del valor de jugadores de fútbol a nivel mundial revela un incremento considerable de los representantes del balompié paraguayo en el mercado internacional.
La revalorización de figuras como Diego Gómez, Julio Enciso y Omar Alderete refleja un nuevo momento del futbolista paraguayo en el mercado internacional y abre una ventana de ilusión para la Albirroja, que regresa a ese lugar de protagonismo que nunca debió dejar.
El fútbol paraguayo vuelve a ocupar un lugar de respeto en las vitrinas del mercado internacional. No es una sensación ni una casualidad pasajera; los números, las transferencias y las valoraciones así lo confirman. En la jungla futbolística, un escenario global cada vez más competitivo, el jugador paraguayo recuperó cotización, presencia y proyección, con nombres propios que hoy figuran entre los más valorados de Sudamérica.
La principal referencia es Diego Gómez. El mediocampista, consolidado en el fútbol europeo tras su salto a la Premier League, aparece actualmente como el futbolista paraguayo mejor cotizado del mercado, con una valoración cercana a los 25 millones de dólares. Su gran rendimiento reciente, como los cuatro goles que metió en un solo juego de la Copa de Inglaterra, sumado a su corta edad, su regularidad y su proyección, son factores claves en la economía del fútbol moderno, para poder tasarlo y pasar en números su performance en la cancha. Gómez representa al nuevo volante paraguayo, dinámico, intenso, con buen pie, lectura de juego y llegada al gol, adaptándose a los estándares de las mejores ligas del mundo.
Detrás suyo aparece Julio Enciso, otro nombre que confirma que el talento guaraní volvió a seducir a Europa. El atacante, capaz de jugar por fuera o como mediapunta, mantiene una valoración elevada que ronda los 20 millones, sostenida por su impacto en la Premier League, su protagonismo creciente en la selección y su gran irrupción en la Ligue 1 francesa, donde se destaca con goles y asistencias. Enciso es la fiel personificación de la audacia ofensiva, la picardía, el desequilibrio y la personalidad para pedir el balón y acariciarlo con cada toque, atributos que el mercado premia y que la Albirroja necesita.
La lista se amplía con futbolistas que aportan solidez y experiencia. Omar Alderete, defensor central con recorrido en ligas competitivas, figura entre los zagueros paraguayos mejor valorados, confirmando que la regularidad defensiva sigue siendo un sello exportable. Gustavo Gómez, capitán, referente y líder natural, es otro que, desde este lado del charco, potencia y dignifica las ligas sudamericanas, además de la gloriosa Albirroja. Ambos mantienen una cotización importante pese al paso del tiempo, por arriba de los 10 millones, respaldada por su vigencia y su peso competitivo en torneos internacionales.
Miguel Almirón, símbolo de una generación que abrió puertas, continúa siendo una referencia de mercado, mientras que nombres como Antonio Sanabria, Ramón Sosa y otros integrantes habituales de la selección sostienen valores que colocan a Paraguay en una posición nuevamente atractiva para clubes y ojeadores. Las instituciones saben que, sin despilfarrar cientos de millones por un brasileño, español o inglés, pueden apostar por un paraguayo que no negocia garra y se entrega al máximo en cada juego.
Esta revalorización llega en un momento oportuno, justo en vísperas de la mayor cita global a nivel de selecciones. Futbolistas que se consolidan en ligas exigentes, mayor continuidad de compatriotas en clubes de renombre, mejor preparación física y una selección que volvió a competir con identidad hacen que el mercado observe, analice y responda. Hoy, Paraguay vuelve a estar en el radar.
La ola expansiva hace que esta recategorización del futbolista paraguayo salpique todos, como una bola de nieve que ya empezó a caer desde la cima y va ganando velocidad y tamaño. Mayores valores implican mejores transferencias, clubes locales fortalecidos ya sea por la transferencia en sí (como el caso de Libertad con Enciso) o por el mecanismo de solidaridad (como Tembetary con Ramón Sosa), mayor inversión en formativas y, sobre todo, una selección nacional nutrida de futbolistas con roce internacional. En esta ecuación no hay pérdidas, jugadores mejor cotizados suelen llegar con mayor confianza, experiencia y jerarquía a la Albirroja.
La revalorización del futbolista paraguayo no es un dato para pasar por alto, es una señal de crecimiento y de credibilidad recuperada. Si el presente ya cotiza alto, el desafío será sostenerlo. Y convertir ese valor en resultados que vuelvan a poner a la Albirroja donde siempre se sintió cómoda, entre los que compiten de verdad.

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