El capitán paraguayo tuvo una temporada monumental con Palmeiras y la Albirroja, y su nominación al galardón continental lo confirma y, a su vez, también reaviva la temática del férreo defensor guaraní, ese que desde el fondo ayuda a ganar partidos y campeonatos.
En el fútbol sudamericano, donde el talento y la pasión se funden con la historia y la emoción, las nominaciones al premio Rey de América siempre generan debate. Este año, el nombre que toma fuerza en el continente es el de Gustavo Gómez, el capitán paraguayo que vivió una de sus mejores temporadas, tanto con Palmeiras como con la selección nacional, y que hoy figura entre los candidatos al prestigioso galardón que otorga el diario uruguayo El País.
La candidatura de Gómez en 2025 se sostiene con fuerza gracias a una regularidad marcada en el último lustro, que este año se coronó con la vuelta de Paraguay a los Mundiales; un objetivo largamente anhelado por el capitán y sus compañeros. Desde hace años se ganó un lugar en la élite de defensores en América, donde es considerado el mejor del continente por lejos, y en esta temporada, su liderazgo y consistencia lo consolidaron aún más.
Supo ser pieza clave en el esquema de Palmeiras, nombre propio que se repite en fases avanzadas de la Copa Libertadores, y su rendimiento con la Albirroja fue determinante para que Paraguay sellara su vuelta al Mundial 2026 tras 16 años de ausencia. Ese regreso al primer plano internacional tras una década y media de espera también es parte de la historia que ha impulsado su nominación.
Si hay justicia en el fútbol, Gómez debe ser Rey de América. No solo por lo que significó su temporada en el plano de clubes, sino por lo que representa su presencia en la selección; un referente que lidera con el ejemplo, que no rehúye a los duelos más exigentes y que encarna a la esencia más pura de los equipos nacionales: garra, corazón y talento.
La historia paraguaya dentro de este premio lo respalda. Desde 1986, cuando el diario El País instauró esta distinción, algunos compatriotas han logrado inscribir su nombre en el palmarés. El primer paraguayo en recibir esta distinción, en sus orígenes como reconocimiento más amplio, fue Julio César Romero en 1985, antes de que El País tomara la posta.
Ya con El País como organizador desde 1986, cuatro compatriotas alcanzaron la cima continental: Raúl Vicente Amarilla (1990), José Luis Chilavert (1996), José Saturnino Cardozo (2002) y Salvador Cabañas (2007). Este linaje de paraguayos coronados refleja una tradición de excelencia individual que, a pesar de las décadas, sigue viva en la memoria del aficionado guaraní. Este año se le puede (y se le debe) sumar un defensor, para honrar una posición igual de importante que los delanteros, pero que casi no recibe condecoraciones.
Gómez no solo aspira a sumarse a ese selecto grupo, sino que su candidatura este año parece más sólida que nunca. La temporada 2025, marcada por su liderazgo en uno de los clubes más exigentes de Sudamérica y la reaparición de Paraguay en la escena mundialista, lo coloca en un lugar de privilegio frente a nombres estelares de la región.
El galardón se decidirá por el voto de periodistas de todo el continente, pero el espíritu de justicia deportiva querría que, en un año tan emblemático para Paraguay, uno de los suyos pueda volver a reinar en América. Y si hubiese lógica y justicia, entre merecimiento, rendimiento y resultado, Gustavo Gómez debería ser Rey de América.


