Marruecos ya inscribió su nombre como una de las selecciones más poderosas del mundo en el campo futbolístico. Toda su energía está en hacer la final y ganar la Copa del Mundo 2030 en Casablanca, donde descansa el estadio más grande a nivel global.
Dicha Copa se jugará mayormente en España, Portugal y Marruecos, pero inicialmente tendrá como protagonistas a Paraguay, Argentina y Uruguay. Son tres continentes y seis naciones, cuya definición tiene por ahora como mejor candidata a la ciudad de Casablanca.
Como antesala de su principal desafío está también su prioridad por el Mundial 2026 y, por de pronto, prueba su equipo en la competencia continental en África. Todo el logro de Marruecos es mediante su creciente apoyo a los jóvenes atletas y la fuerte inversión estatal en formación de talento (Academia Mohamed VI).
Sus éxitos recientes en categorías juveniles (Mundial Sub-20 campeón 2025 y medalla de bronce en los Juegos Olímpicos 2024) y el Mundial Mayor (semifinalistas 2022 dejando fuera a España y Portugal), además de su rol como sede en el Mundial 2030, vienen con la utilización de la inteligencia artificial (IA) en análisis y como herramienta predictiva, posicionándose como potencia africana y mundial, uniendo talento local y marroquí-europeo.
La lucha por el cetro del balompié mundial ya no es solo de América y de Europa, hoy África, de la mano de Marruecos y otras naciones del continente, ya discute la Copa del Mundo casi en iguales condiciones.
El mundo deportivo y las grandes cadenas de noticias están en la cobertura de la Copa Africana de Naciones 2025 que se juega en el reino marroquí. Un torneo que acapara la atención mundial por la calidad de jugadores que van a intervenir, la mayoría de ellos militando en el Viejo Continente en equipos de gran renombre, como Achraf Hakimi de Marruecos o Mohamed Salah de Egipto.
Un verdadero festival de fútbol de un mes de duración cuya edición 2025 ya se lleva a cabo en varias ciudades de Marruecos (21 de diciembre del presente año y hasta el 18 de enero del próximo año), con 24 naciones de toda África compitiendo por la gloria.
Este gran evento continental servirá también de una suerte de telonero para la Copa del Mundo que se desarrollará en Norteamérica en junio próximo. Para los intervinientes será la misma competencia, pura y dura, mientras que para el resto del mundo servirá para empezar a observar a sus rivales en la cita ecuménica, con el sorteo ya realizado y los grupos definidos.
Pero más allá de lo estrictamente competitivo, vale destacar el modelo empleado por Marruecos para saltar escalones y convertirse en potencia mundial a fuerza de trabajo institucional y de bases, con el balompié como causa nacional y sus selecciones como carta de presentación.
Es un ejemplo que Paraguay, desde la casa matriz del fútbol nacional, debería seguirlo para darle prosecución a la buena labor que se viene realizando y apuntar a ocupar uno de los lugares de privilegio en torneos globales y continentales de todas las categorías.



