El fútbol paraguayo vuelve a encontrar en la defensa una de sus mayores fortalezas. En un escenario global cada vez más exigente, marcado por calendarios extensos y una competencia permanente, tres nombres guaraníes aparecen entre los más destacados del mundo no por un gol decisivo o una actuación aislada, sino por un atributo tan valioso como silencioso: la regularidad. Junior Alonso, Gustavo Gómez y Omar Alderete cerraron el año ubicados en rankings internacionales que miden continuidad, minutos disputados y rendimiento sostenido, revalidando la figura del férreo defensor guaraní.
Desde tiempos inmemoriales la defensa paraguaya fue considerada como pilar de la selección y el fútbol guaraní. No en vano se siguen recordando los nombres de Carlos “Colorado” Gamarra, que con su elegancia característica terminó el Mundial de Francia 98 sin hacer una sola infracción, o de Paulo Da Silva, bastión en la retaguardia en la mejor Copa del Mundo de Paraguay hasta el momento, Sudáfrica 2010. Hoy, la Albirroja vuelve a contar con nombres que quieren sumarse a la larga lista de defensores legendarios, a fuerza de buenas actuaciones y, principalmente, en la regularidad al más alto nivel.
El caso de Junior Alonso es el más contundente. El defensor paraguayo finalizó el año como el futbolista con más minutos disputados en el mundo, sumando compromisos de liga, copas y selecciones. El dato llama la atención por el contexto actual. En un fútbol donde la rotación es regla y las lesiones acechan, Alonso se mantuvo como titular indiscutido tanto en su club como en la selección paraguaya, respondiendo a cada exigencia física y táctica. Su presencia constante habla de confiabilidad, lectura de juego y una condición física que lo coloca en la élite global. Encima de todo esto, jugando en la liga que es considerada como la mejor de toda América y que le compite económicamente a Europa: la brasileña.
En una dimensión aún más prolongada aparece Gustavo Gómez, capitán del Palmeiras, de la Albirroja y referente indiscutido del fútbol sudamericano. En los últimos cinco años, el zaguero paraguayo acumuló más minutos que cualquier otro futbolista en el planeta, superando a figuras de ligas europeas de primer nivel. El registro confirma lo que ya es una percepción instalada, Gómez es sinónimo de liderazgo, rendimiento parejo y una vigencia que gana peso con los torneos. En un equipo que compite año tras año por títulos locales e internacionales, su figura se mantuvo inalterable, consolidándolo como uno de los centrales más confiables de la última década. Además, este año también sumó otro hito: ser el defensor con más goles en la historia de la Copa Libertadores de América. No solamente los evita, también los hace.
El tercer nombre completa un tridente que refleja la diversidad de escenarios donde el defensor paraguayo se impone. Omar Alderete, hoy en la Premier League, logró posicionarse entre los defensores mejor valorados de la temporada, según rankings estadísticos especializados. Ocupa el segundo lugar junto con el portugués Rúben Dias, del Manchester City, y solamente por detrás de Virgil Van Dijk, jugador del Liverpool considerado el mejor central de la actualidad.
Sin el impacto mediático de los grandes fichajes ofensivos, Alderete construyó su lugar a partir de actuaciones sólidas, consistencia partido tras partido y una adaptación rápida a una de las ligas más intensas del mundo; todo esto, en un equipo recién ascendido, lo que eleva aún más el mérito. Su rendimiento lo ubicó entre los mejores centrales del campeonato, un reconocimiento que trasciende nacionalidades y contextos. Hablando de fichajes, Alderete también figura en otra selecta lista dentro de la Premier, se posiciona tercero en la nómina de las mejores contrataciones de la temporada, por encima de muchos jugadores de renombre internacional.
Lo que une a estos tres futbolistas no es solo la posición que ocupan en el campo, sino una manera de entender el juego, un estilo. El defensor paraguayo se forja desde la disciplina táctica, la fortaleza mental y la capacidad de sostener niveles altos durante largos períodos. Justo se da en la temporada del Mundial, donde Paraguay retornará a la cita ecuménica luego de varios capítulos de ausencia.
La regularidad como virtud, esa es la fortaleza. Paraguay, una vez más, aparece representado entre los mejores del mundo desde un lugar que conoce bien, el de los defensores que no fallan, que rompen cuando hay que romper y que, lejos de la foto de portada, construyen prestigio con cada minuto en cancha.


