El evento se realizará en la noche previa al inicio del cuadro principal, en el emblemático Rod Laver Arena, escenario donde Federer construyó buena parte de su leyenda. La exhibición reunirá a ex números uno del mundo y campeones históricos, como el estadounidense Andre Agassi y los australianos Lleyton Hewitt y Patrick Rafter, en una celebración pensada para rendir tributo a las grandes figuras que marcaron época en el primer Grand Slam de la temporada.
Para Federer, Melbourne siempre fue un lugar especial. Allí conquistó seis títulos del Australian Open y protagonizó algunos de los partidos más recordados de su carrera, incluyendo finales épicas que quedaron grabadas en la memoria colectiva del tenis. No por casualidad el suizo bautizó al torneo como el “Happy Slam”, reflejando el vínculo afectivo que lo une a la cita australiana.
“Parece que ha pasado toda una vida desde que usé ‘Happy Slam’ para llamar al Abierto de Australia y aún me hace sonreír, cuando pienso en todos los momentos que viví aquí”, expresó el considerado por muchos como el mejor tenista de la historia.
La presencia del exnúmero uno del mundo responde también a una decisión estratégica de la organización, que instaurará por primera vez una ceremonia oficial de apertura, buscando combinar espectáculo, historia y emoción antes del arranque de la competencia oficial. En ese contexto, Federer emerge como la figura ideal: campeón, referente global y uno de los jugadores más queridos por el público australiano.
Si bien no volverá a competir de manera oficial, su vuelta para el partido de exhibición representa un lindo homenaje a su carrera extraordinaria y una oportunidad para que nuevas generaciones vean nuevamente en acción a uno de los tenistas más influyentes de todos los tiempos.


