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Desorden en Lima deriva en el desalojo de delegaciones

El bochorno que estalló en Lima durante los Juegos Bolivarianos Ayacucho 2025 encendió todas las alarmas del deporte sudamericano. Ayer, delegaciones…

| Por La Tribuna
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Atletas colombianas que ganaron medallas en canotaje de velocidad, afectadas por el desalojo de su delegación.

El bochorno que estalló en Lima durante los Juegos Bolivarianos Ayacucho 2025 encendió todas las alarmas del deporte sudamericano. Ayer, delegaciones de Bolivia y Colombia fueron desalojadas de los hoteles donde estaban hospedadas para liberar espacio a los jugadores del Palmeiras, que llegaron a la capital peruana para disputar la final de la Copa Conmebol Libertadores ante Flamengo.

Una postal que jamás debería mezclarse con un evento multidisciplinario internacional terminó exponiendo, de un solo golpe, la falta de orden y previsión por parte de los organizadores.

Hasta ahora no existe una explicación oficial. No hubo voceros, ni comunicados, ni responsables asomando la cara. Sin embargo, trascendió una versión que agrava el panorama: el hotel habría tomado la decisión luego de recibir un pago con un cheque sin fondos por parte del Comité Organizador de los Juegos. Un despropósito que, más que una anécdota, revela un problema estructural de organización.

Desde Perú, las críticas no tardaron en llegar. Luis Miguel Salazar Valdelomar, presidente del Círculo de Periodistas Deportivos, fue categórico en el programa deportivo incaico, responsabilizando al Comité Organizador, a la Odebo y al Comité Olímpico Peruano. Recordó que este episodio se suma a una cadena de errores que ya venían manchando el desarrollo del evento: deportes clásicos que al final no se realizaron, cambios repentinos en la programación, como la modificación de la media maratón por una maratón casi improvisada y con apenas cuatro participantes, o la inauguración en el estadio Las Américas, en Ayacucho, un recinto que ni siquiera estaba terminado.

La situación, advirtió, puede costarle al Perú mucho más que una mala semana. Podría poner en riesgo la sede de los Juegos Panamericanos 2027, un evento de magnitud inmensamente mayor y que no admite margen para estas fallas. Más aún, subrayó, persisten rendiciones pendientes sobre los Panamericanos Lima 2019, que paradójicamente, fueron ejemplo de organización en su momento.

Los hoteles implicados en este desorden fueron el Pardo Miraflores y el Westin de San Isidro. Tras la irrupción del Palmeiras, los atletas bolivianos y colombianos quedaron a la deriva, obligando a sus delegaciones a reacomodar de urgencia toda su logística en plena competencia.

Para Paraguay, que participa del evento con una delegación numerosa, el episodio despierta una mezcla de indignación, preocupación y alerta. Pero también trae un recuerdo reciente: durante los Juegos Panamericanos Junior ASU 2025, un hecho similar ocurrió en nuestro país. River Plate de Argentina, que había llegado al país para enfrentar a Libertad por la Copa Libertadores, no encontró hoteles disponibles debido a la ocupación total por el evento continental y terminó instalándose en el Centro de Alto Rendimiento Deportivo (Carde) de la APF. Aquella vez, el ingenio local evitó un escándalo. En Lima, la historia terminó explotando.

Por de pronto, la organización peruana se mantiene en silencio y deja más preguntas que respuestas, subrayando una vez más, que materializar un evento deportivo va mucho más allá de encender antorchas y cortar cintas. Requiere responsabilidad, previsión y respeto por quienes intervienen en ese tipo de competencias. Además, como si fuera poco, pone en jaque la realización de un certamen mucho mayor como los Juegos Panamericanos 2027, aquel que venció a Asunción en su momento.

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