Cuando a comienzos de año Mateo Valente desembarcó en Europa para su primera temporada en la Fórmula 3 Ultimate Cup Series, pocos imaginaban que aquel joven paraguayo, con escasa experiencia, iba a firmar un debut prometedor en los circuitos más exigentes del viejo continente.
Escenarios legendarios para aprender
El calendario lo llevó por escenarios emblemáticos: dos veces en Paul Ricard, Magny-Cours, Mugello, Navarra, Motorland Aragón y Portimão, cada uno con su propio desafío técnico y climático. En total, seis fechas y dieciocho carreras, con una grilla compuesta por pilotos curtidos, muchos con antecedentes ya más que importantes.

Valente, de tan solo 17 años de edad, sabía que el reto no era menor: aprender, adaptarse y resistir la presión de competir contra quienes ya conocían algunas de las pistas y las dinámicas europeas.
En ese contexto, su rendimiento fue sobresaliente. Sumó cinco podios, mostró buen ritmo en circuitos nuevos para todos —como en Motorland, por ejemplo, donde llegó a marcar la pole en entrenamientos— y consolidó su nombre como una de las sorpresas más gratas del campeonato.
El gran salto
Valente viene de disputar dos temporadas en karting antes de saltar a las pistas de fórmulas, sin pasar por una transición lógica. Sin embargo, esa decisión terminó revelando su gran capacidad de adaptación. El Tatuus F3 T-318, con motor Renault turbo y neumáticos Hoosier, representó un mundo completamente nuevo para él, ya que ahora estaría arriba de un auto más nervioso y exigente que el Dallara aspirado que utilizó en Brasil. Las gomas más duras, la puesta a punto más técnica y la necesidad de calentar los neumáticos para alcanzar su ventana ideal de rendimiento, lo obligaron a reinventarse.
El equipo
Bajo el ala del Team Virage, Valente encontró el respaldo para crecer. Acompañado por su ingeniero de pista Daniy y un grupo de mecánicos formidable, conformó un gran equipo de trabajo. Este operaba con un camión y una logística que incluía autos, repuestos y una estructura técnica que incluía un data centers y un programa de análisis de telemetría possesión. Esa profesionalización fue clave para que Mateo comprendiera los matices de una categoría exigente dentro y fuera de la pista.
El futuro
Con la temporada cerrada y el análisis en marcha, el entorno de Valente evalúa los próximos pasos. Hay opciones sobre la mesa: repetir la Ultimate Cup Series para afianzar su experiencia, o dar el salto a una categoría más competitiva dentro del marco económico posible.
El equipo que lo rodea admite que sería apresurado ir directamente a la FRECA o a la Eurocup 3”, ya que todavía se precisa sumar experiencia antes del gran salto.Y ese comienzo, sin dudas, ha sido auspicioso. Porque más allá de los resultados, Mateo Valente demostró que el talento paraguayo puede medirse de igual a igual con la élite europea y lo está haciendo con humildad, trabajo y la madurez de quien entiende que el verdadero triunfo no siempre se mide con trofeos, sino con evolución.


