La controversia sobre la participación de Israel en las competiciones internacionales sigue generando debates. Ayer, el vicepresidente de la FIFA, Victor Montagliani, dejó claro que la decisión de suspender o no a Israel corresponde exclusivamente a la UEFA, de la que el país es miembro. De hecho que, ayer en la reunión del consejo de la FIFA, se descartaron medidas contra Israel.
“Israel es un miembro de la UEFA y no es diferente a cualquier otro miembro de la región. Es una decisión de la UEFA, y debemos respetar tanto el proceso como la determinación que tomen”, señaló Montagliani desde la conferencia Leaders Sports Business en Londres.
Actualmente, Israel se encuentra tercera en su grupo de clasificación para el Mundial de 2026, por detrás de Noruega e Italia. Además, Estados Unidos, uno de los países anfitriones del torneo junto con México y Canadá, ha garantizado que hará todo lo posible para que Israel pueda participar en caso de clasificar.
Sin embargo, la presión internacional crece. La semana pasada, ocho expertos de la ONU, incluida la relatora para Palestina, Francesca Albanese, instaron a la FIFA y la UEFA a suspender a Israel de las competiciones internacionales “como respuesta al genocidio en curso en el territorio palestino ocupado”. En su comunicado, los especialistas señalaron que cualquier boicot debe dirigirse al Estado y no a los jugadores, evitando discriminación por nacionalidad u origen.
Toman el ejemplo de Rusia
El precedente de Rusia, suspendida de los torneos europeos tras la invasión a Ucrania en 2022, es citado como ejemplo por quienes exigen medidas similares contra Israel. La federación turca se convirtió en la primera en Europa en solicitar formalmente la exclusión de Israel de las competencias. A esta solicitud se sumó este miércoles una carta firmada por cincuenta atletas que pide la suspensión inmediata de todos los equipos israelíes, argumentando que el deporte “no puede ser neutral ante las injusticias” y que mantener el silencio equivale a aceptar desigualdades.
“Creemos en la justicia para todas las naciones y para todo el mundo, justicia sin dobles estándares. Es una obligación de todos los organismos deportivos actuar contra los equipos que representen a países que cometen genocidio, según la ONU”, señala el documento.
La pelota sigue en manos de la UEFA. Mientras tanto, la discusión internacional sobre ética, deporte y derechos humanos continúa abierta, y la posible suspensión de Israel de los torneos internacionales se mantiene como un tema polémico que podría marcar precedentes en la historia del fútbol, justo en la antesala de la próxima cita mundialista.


