La batalla del Mariscal

Salvador Cabañas, el delantero que deslumbró en América y en la selección paraguaya, vive hoy un capítulo turbulento fuera de las canchas: una mezcla…

| Por Rodrigo Raúl López Riquelme
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Salvador Cabañas, junto con su abogado, al momento de ir a declarar al Palacio de Justicia.

Salvador Cabañas, el delantero que deslumbró en América y en la selección paraguaya, vive hoy un capítulo turbulento fuera de las canchas: una mezcla de presuntas pérdidas patrimoniales, disputas familiares y la reciente intentona judicial de sus propios hijos para que sea declarado “insano” y se nombre un curador que administre sus bienes. Lo que fue una carrera de goles y contratos millonarios ahora se debate entre demandas, pericias psiquiátricas y acusaciones públicas.

En su plenitud deportiva, Cabañas fue uno de los futbolistas mejor pagados de la liga mexicana. Reportes de la época indicaron salarios que lo colocaron entre las figuras con sueldos más elevados, con cifras que llegaron a ser del orden de millones de dólares al año durante su etapa en el Club América. Esa bonanza alimentó un patrimonio compuesto por propiedades y emprendimientos que, según distintos recuentos, llegó a valuarse en varios millones de dólares.

Sin embargo, la vida financiera del exariete no estuvo exenta de tropiezos. En 2010 su esposa denunció a un exrepresentante por presunta estafa; años después la justicia y litigios con su expareja María Lorgia derivaron en arreglos patrimoniales. En 2019 se publicó que el patrimonio en disputa alcanzó cerca de 6,7 millones de dólares, acuerdo que, según informes, terminó con una división aproximada que dejó a cada parte con algo más de 3 millones. También hubo noticias sobre ventas de inmuebles en 2020 para afrontar la pandemia.

En paralelo, versiones periodísticas y entrevistas señalaron que Cabañas había invertido en negocios: un complejo deportivo, rubros comerciales y emprendimientos en México y Paraguay que, según él mismo declaró en ocasiones, le permitieron mantenerse tras el atentado que truncó su carrera. No obstante, la opacidad de algunos contratos y la disputa con exagentes dejaron dudas sobre cuánto del patrimonio original se mantuvo intacto y cuánto se diluyó en litigios o malos manejos.

Pedido de pericia por parte de los hijos

La polémica familiar subió de tono esta semana cuando los hijos mayores promovieron un juicio de insanía para que un tribunal nombre a quien administre los bienes del exfutbolista. La audiencia incluyó una pericia psiquiátrica ordenada por el juez: según la información oficial, la especialista concluyó que “no existen méritos” para declarar a Cabañas incapaz. Su abogado, Jorge Esquivel, denunció que hay intereses económicos detrás de la demanda impulsada por los propios familiares.

Hoy, Salvador Cabañas reside en Paraguay y alterna actividades vinculadas al deporte y negocios personales. Ha reconocido públicamente que vendió propiedades en momentos de necesidad y que mantiene emprendimientos modestos; además, afronta procesos judiciales que vuelven a poner en el centro el debate sobre la protección patrimonial de las exestrellas del deporte. Las voces de quienes lo conocen subrayan que, más allá de la polémica, permanece la figura pública de un futbolista que dio gloria a la Albirroja y que ahora reclama ser tratado con prudencia y respeto.

El caso de Cabañas desnuda una lección incómoda para el deporte paraguayo: la necesidad de profesionalizar la gestión patrimonial de las figuras y blindar derechos para evitar que el brillo de una carrera sea devorado por disputas, malos representantes o conflictos personales. Mientras la justicia sigue su curso, el exgoleador espera que la historia se aclare y que, al final, su legado deportivo no se vea ensombrecido por batallas extradeportivas.

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