Esta mañana otro idolo de la afición futbolistica, particularmente de la de San Pedro y muy querido por el pueblo cerrista, Félix Fermín Marín, dejó este plano terrenal para acceder a las alturas eternas.
Su destreza como jugador del más popular deporte, lo llevó a la más alta consideración, al lado de quien con sus destellos de crak iluminó no solo el camino al éxito del popular club azulgrana sino de la misma selección nacional y allende las fronteras especialmente en históricas campañas del Zaragoza, Saturnino Arrúa.
Para Félix fue muy facil el tránsito de San Pedro a la capital, de la azulgrana de la liga de su departamento a la que llevó a sus más grandes conquistas en los Interligas. Al final no cambió de colores (siempre la querida azulgrana) sino de status futbolistico, pasando del reducido ámbito de tierra adentro, en una época en la que era mucho menos difundido, a la gran vidriera de la capital y para más en una de las instituciones más poderosas y exitosas como Cerro Porteño. De ahí también alcanzó la más anhelada de las metas: la albirroja nacional.
Sus restos son velados en su ciudad natal (barrio Santa Ana) y mañana recibirán cristiana sepultura en el cementerio local.
Que en paz descanses, gran triunfador en el deporte y cristiana resignaciones a sus deudos y familiares.


